viernes, 28 de julio de 2017

9 años


Cuando empiezas un trámite de adopción nunca sabes qué va a ocurrir en el camino. Tampoco sabes cuánto vas a entrenar tu paciencia ni cuántos cambios vas a enfrentar durante la espera. En un momento indeterminado miras atrás y te das cuenta de que han pasado 9 años desde que supuestamente nuestro expediente de adopción llegó a China. 9 años. Y es entonces cuando tomas consciencia de  que este embarazo burocrático puede durar otros 9 años más porque no tienes ni la menor idea de qué ocurrirá,  ni de si realmente algún día viajarás a la otra parte del mundo a encontrarte con tu hij@ o si todo esto quedará para siempre en el recuerdo como una eterna etapa de  espera. 

Empiezas tu trámite de adopción con 29 años y a punto de cumplir los 40 te planteas si seguir esperando tiene algún sentido. También te das cuenta de que hace un tiempo que dejaste de sentir que esperabas. No tengo ni la más remota idea de la última fecha de corte de expedientes. No sigo ninguna lista de correo y sólo pervivo en un grupo de whattsap de adoptantes de 2008 en el que ya somos como una familia. Soy la única del grupo que sigue esperando. Hace ya mucho tiempo que dejé  de formarme en paternidad y decidí volcarme en otros muchos proyectos. 

A veces me pregunto si dejar de esperar fue un mecanismo de defensa o sencillamente lucidez. O quizás un poco de ambos. 

¿Llegará el día? ¿Recibiremos algún día esa llamada que tantas veces imaginé? ¿Me desmayaré al teléfono como siempre visualicé? ¿Habrá alguien real al otro lado del hilo rojo? ¿Seré madre antes de los 50? ¿De los 45? ¿Tendré ganas de serlo si llega el momento? 

Tengo muchas preguntas. ¿Tiene todo esto, 9 años después, sentido? ¿Conocéis a alguien que haya esperado o esperó tanto tiempo? ¿Y tuvo final feliz? En estos momentos no conozco a nadie que llegue tanto tiempo esperando. Quizás ellos tuvieron más sensatez que yo. 

9 años menos que esperar. 9 años más cerca. 28 de julio de 2017. 


jueves, 29 de septiembre de 2016

Niños perdidos

Durante unos días he estado escuchando en la radio comentarios sobre lo humano que es Rafa Nadal porque ha detenido un partido debido a una niña perdida entre el público. Y la verdad es que a pesar de no haber visto el vídeo, era consciente de que tenía un bonito final. 

Y, mientras imaginaba las imágenes del momento, recordaba mi tiempo gestionando una unidad de niños perdidos en un parque temático. Durante varios años, UNA ÚNICA VEZ unos padres, llorando desconsolados, abrazaron a su hija al reencontrarse. El resto de momentos, y fueron muchísimos niños, fueron realmente desconcertantes: nunca sabía si vendría un tortazo, un cachete en cualquier parte del cuerpo, una tirada de pelo o un empujón. A veces los niños se perdían, algunos sin llorar, otros llorando... y yo, mientras tanto, sólo me preguntaba qué ocurriría cuando sus padres llegaran. 

Me ha encantado la noticia sencillamente porque me ha llevado a unos recuerdos que ya había almacenado en algún lugar dentro de mi. He vuelto a pensar como tantas veces antaño qué es lo que hace que unos padres agredan a sus hijos y otros les abracen. Antaño pensé que era sencillamente, frustración. Hoy, sin embargo, pienso que es ego. Perder a un menor implica que el adulto no está pendiente del pequeño. Imagino que la frustración y el ego, unidos, hacen que los reencuentros, en lugar de ser bellos, sean agresivos. 

Precioso momento de encuentro. Mamá e hija felices de reencontrarse. Gracias, Rafa Nadal, por ser consciente de la importancia del momento. 


jueves, 28 de julio de 2016

8 años de espera

Hoy, 28 de julio, hace 8 años que nuestro expediente de adopción se registró en China. Por aquel entonces no imaginábamos que la espera sería taaaaan larga. Si en lugar de decidirnos por presentar el expediente de adopción nos hubiéramos decidido por un embarazo,  hoy tendríamos un hijo de 7 años.  Este destino caprichoso,  que no deja nada al azar, está esperando a que hagamos un aprendizaje que todavía no hemos hecho. Algún día entenderemos por qué debimos esperar tanto. El hilo rojo sigue enredado... y nosotros al otro lado desenredando. 8 años menos que esperar. 8 años más cerca.

lunes, 28 de septiembre de 2015

¿Cuándo dejamos de ser niños?


Me encanta este vídeo y hoy es un buen día para compartirlo. 7 años y 2 meses menos.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Anoche soñé contigo

A última hora de ayer, como todos los días desde hace ya varios meses, estábamos trabajando algunos aspectos de nosotros mismos. El tema era curioso; ¿No has deseado alguna vez tanto algo que sólo vivías por y para eso y has terminado alejándolo? Nos miramos. Es cuanto menos curioso, ¿Verdad? He dedicado un montón de años de mi vida a formarme en adopción y lo único que he hecho en realidad ha sido alejarme. He dedicado muuuuchas horas a libros, charlas, congresos, quedadas... Todo relacionado con la adopción. 
Curiosamente, de todas mis amigas adoptantes, las que empezaron al mismo tiempo que yo y aquellas que empezaron muchos años después son madres. Todas y cada una de ellas. En el grupo de madres de 2008 todas llegaron a su fin, menos yo. Aquellas personas que allá en 2010 y 2011 compartieron formaciones con nosotros también son padres. No conozco a ni una única familia a la espera de aquellas que nos rodean. 
Y así me acosté anoche... Pensando que a pesar de que en dos ocasiones intentaron cierrar un expediente que sigue abierto (rodeado de milagros increíbles) algo hizo durante muchos años que yo misma alejara aquello que más deseaba. 
Me dormí pronto y rápidamente caí en los brazos de Morfeo. Fue entonces cuando tocaron al timbre de casa. Era la asistenta social. Lleve a en sus brazos un pequeño oriental, varón, de unos dos años de edad. Me lo colocó en los brazos y me dijo que era nuestro hijo. Mil cosas pasaba. Por mi cabeza... Este no era el procedimiento habitual... ¿Sería una broma? ¿vendrían a llevárselo maás tarde? Como al pequeño en brazos. Mi casa era un auténtico desastre de cosas por todas parte (algo que nunca ocurre en casa puesto que los trastos me ponen nervoiosa). Llevé al peque a mi marido y le dije... "Es nuestro hijo. No sé qué está ocurriendo. Lo han traído a casa y además no soy capaz de recordar cómo se llama". Estuvimos jugando con él y pensamos en hacernos una foto para enviar a familia y amigos diciendo que ya éramos uno más en casa. Nos hicimos la foto sobre la cama y el peque se bajó de ella y se puso a dormir plácidamente en un colchón sobre el suelo. 
Éramos uno más y yo no podía creer lo que estaba viviendo. 
Me desperté.... 
No sé qué nos depara el destino pero debo reconocer que no vivir por y para la adopción ha cambiado radicalmente mi vida. Nunca pensé que fuera capaz. 

martes, 28 de julio de 2015

7 añitos esperando

Hacía tanto tiempo que no entraba en el blog que y ani me acordaba cómo era. Hoy estamos de celebración. Hoy hace 7 años que alguien puso la fecha 28 de julio de 2008 en nuestro expediente. Y son tantas las cosas que han cambiado desde entonces que casi no puedo ni recordar cómo eran cuando todo aquello empezó. Soy capaz de recordar el momento, 8 meses atrás, en el que presentábamos el expediente. Soy capaz de recordar el día y el momento en que supe supuestamente el 28 de julio era la fecha. ¿Os imagináis que no lo sea? También es posible puesto que no hay nada que lo acredite.

Nunca imaginé el tiempo que esperaríamos. Por aquel entonces, sin duda, no era tanto. Tampoco imaginé que mi vida cambiaría tanto en estos 7 años. No sólo mi vida ha cambiado, también mis sueños, mis ilusiones, mis pasiones, mi forma de priorizar, mis aficiones... 

Sea como fuere, hoy es un día para celebrar. Lo celebraremos aún con la incertidumbre de qué es lo que ocurrirá. Siempre pensé que el día que cumpliera mis 38 años sería madre. Ahora, sin embargo, a 6 meses vista, veo que fui muy objetiva e ilusa.

No tengo ni la menor idea de por dónde van las asignaciones. Hace más de un año que no las sigo. No tengo ni idea de si algún día veremos el fin de este hilo o si permanecerá enredado para siempre. Debo reconocer que, aunque el cambio más grande experimentado en estos años es que el núcleo familiar ya no es el mismo, lo que más me gusta es que he dejado de esperar, he dejado de vivir en la adopción en el día a día (y en el mes a mes), he dejado de leer sobre paternidad, sobre adopción, sobre esperas... y esto es un auténtico placer. Sencillamente dejarse llevar sin incertidumbre, sin miedo por el qué ocurrirá y sin esperar no tiene palabras. 

Dicen que todo para por algo... así que seguiremos celebrando. Hoy... 7 años menos para desenredar el hilo rojo.

sábado, 28 de marzo de 2015

6 años y 8 meses

Hoy, 6 años y 8 meses después de que nuestra solicitud de adopción llegara a China hemos hablado en varias ocasiones de la adopción de niños mayores. Lo intentamos... pero tampoco pudo ser tramitarlo sin ECAI. 
Hoy recuerdo esa conversación con la Consellería de Bienestar Social en la que me dijeron que no era sensato adoptar un niño mayor cuando yo era tan joven. Recuerdo que les dije que, al final, cuando mi hij@ llegara a casa, sería demasiado mayor para un niño joven. Curiosidades de la vida. 
Así que acabo de volver a ver este corto... en homenaje a esos pequeños mayores. 


6 años y 8 meses menos. ¿Llegaremos a ti algún día?