viernes, 30 de septiembre de 2011

Feelings


Emocionada, nerviosa, expectante, ilusionada… Así me siento hoy. Hoy será un gran día. Sólo el incio de lo que viene detrás.

jueves, 29 de septiembre de 2011

28 de julio

Hoy me he levantado con la sorpresa de que las asignaciones se han realizado hasta el día 28 de julio... de 2006. Mi estómago ha dado un vuelco pensando que, algún día, la fecha de corte puede ser la misma, pero en 2008.
Desde que el 28 de julio de 2008 quedó estampado sobre un expediente lleno de sueños, el número 28 es especial para mí. Estoy segura de que el día en que esa fecha esté entre las asignadas... me desmayaré. Ojalá algún día pueda contar qué se siente... esa pregunta que tantas veces he hecho a las personas asignadas a las que tanto quiero. ¿Qué se siente? Y siempre hay una misma voz llorosa, emocionada... que me da una respuesta. 28, 28, 28...

viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Locura?


La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia. Edgar Allan Poe.

Y yo, como muy pocas veces en mi vida he cometido una locura, estoy a punto de sumergirme en una de ellas.

¿Cuántas locuras habéis cometido? ¿Se pueden contar?


jueves, 15 de septiembre de 2011

Ser madre, saberse madre, sentirse madre

Tenía muchísimas ganas de tener este libro y me ha costado tenerlo en mis manos, pero por fin lo he tenido y... ¡me lo he leído de una sentada! Son poquitas páginas escritas con tanta delicadeza que no he podido dejar de leerlo hasta que he llegado al fin. 

Dice en el prólogo Rosa Regás que ya va quedando lejos aquella última generación de mujeres educada en una idea de la maternidad que suponía la total sumisión a la naturaleza, sacrifico, deber y resignación. La mujer de hoy (a menos que siga arraigada en el pasado), vive en un mundo en el que la familia ya no es unidimensional, sino que cuenta con la voluntad, el bienestar y la libertad de formar infinitas formas de familia, fruto de la propia elección. 

Ser madre, saberse madre, sentirse madre es la historia de una maternidad elegida y responsable que recorre todo un largo viaje que va desde la decisión que hay que tomar para serlo sin renunciar a la forma de vida que se ha elegido, en qué forma se inserta esa decisión de la sociedad y la familia en la que vive, cómo adecuar las propias apetencias a las nuevas obligaciones, cómo descubrir los secretos y los goces de un embarazo, sea o no biológico, esa espera que sirve para ir tomando conciencia de la nueva vida que nos espera, hasta los contactos con el hijo, las preguntas a las que la madre habrá de hacer frente, las angustias de las enfermedades y el goce infinito de saber que gracias a la propia voluntad y la propia libertad vamos transformando y profundizando en nuestra propia personalidad sin haber renunciado por obligación a ninguno de nuestros objetivos. 

Una preciosa historia de una maternidad monoparental. Una preciosa historia totalmente recomendable principalmente para todas aquellas adoptantes a la espera. 

jueves, 1 de septiembre de 2011

La necesidad de aprobación

Hoy he leído algo muy interesante sobre por qué muchos adultos necesitan la necesidad de aprobación de los demás para sentirse seguros. Lo veo a mi alrededor en muchas personas y es algo que siempre me ha llamado la atención porque no entiendo por qué para unos es tan importante y por qué para otros no.

Pues bien… hoy he leído algo que me hace entender de dónde viene todo esto. Y lo más gracioso, lo he cotejado con personas muy dependientes y me han dicho que sí, que efectivamente en sus casos así fue. ¡Yo debí tener una madre que me dejó elegir siempre! Imagino que al ser madre trabajadora y pasar menos tiempo conmigo hacía que yo tuviera más capacidad de decisión desde edad muy temprana.


Los primeros mensajes de búsqueda de aprobación vienen de nuestra infancia. ¿Cuántas veces te han dicho que te pongas lo que quieras de ropa y al combinar los lunares con las rayas te han dicho que eso no? ¿Cuántas veces miraste a tu madre antes de decirle que sí a quien te ofrecía un caramelo? ¿Cuántas veces te estabas vistiendo y tu madre venía y a tu “puedo hacerlo sola” te contestaba “ya, pero tengo prisa, no puedo esperar a que lo hagas”?

Es curioso cómo el núcleo familiar fomenta la dependencia y la necesidad de aprobación de los niños.

Pero no se acaba ahí. ¿Y en la enseñanza? ¿Dejaban algo libre a la creatividad o el ser uno mismo? Dibuja así. El papel se dobla así. Parece que en lugar de enseñarnos a pensar por nosotros mismos nos enseñaban a no pensar por nosotros mismos. No es lo mismo decir “una sirena se dibuja así” que “dibuja una sirena”. Esto, a la llegada de la secundaria, no ayuda. ¿Cómo elegir qué nos gustaría estudiar si siempre lo decidieron todo por nosotros?

En nuestra vida diaria estamos llenos de mensajes en los que la aprobación del otro es vital para nosotros: “si no fuera por ti…”, “no sabría vivir sin ti”…

Es muy importante saber que digas lo que digas, pienses lo que pienses, hagas lo que hagas, siempre habrá alguien que no esté de acuerdo contigo. ¡Y no debemos considerar eso un rechazo! Sino una opinión diferente. Y lo más irónico de todo esto es que la gente que más aprobación consigue en su vida es precisamente la que no busca aprobación, la no susceptible, la que piensa que la forma de decir las cosas es menos importante que la honestidad. Curioso, ¿no?

No deberíamos fomentar los comportamientos dependientes ni la necesidad de aprobación en los niños porque este comportamiento se repetirá en la edad adulta buscando la aprobación de todas aquellas personas que les rodeen.  No hay que perder de vista que La felicidad es, en parte,  la ausencia de la búsqueda de aprobación como necesidad.