lunes, 29 de octubre de 2012

Los cuentos


Hace ya más de un siglo, el filósofo cubano José Martí escribió una frase que prácticamente todos hemos escuchado más de una vez en nuestra vida: Un hombre para ser completo, ha de plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.  

Desde el día en que empecé en el camino de la adopción, la idea de escribir un cuento narrando todo lo que estaba viviendo, se convirtió en un sueño para mí. Un precioso sueño que me llevó de forma fortuita a conocer a Maria José, la ilustradora de mis palabras, que soñaba con dibujar un cuento. Fue entonces cuando la casualidad o el destino unió a madre adoptante e hija adoptada para hacer de Esperándote una realidad.  
 
Esperándote cuenta la historia de cómo los lazos unen a padres e hijos que se encuentran en partes diferentes del mundo. Inspirado en el diario de una espera,  refleja la esperanza, el nerviosismo y la alegría tras el encuentro.  

Un año después vio la luz ¿Por qué no estuve en la barriga de mamá? A través del título y de todas las páginas de este cuento intentamos dar respuesta a la pregunta que se hacen muchos menores adoptados. Estar o no estar en la barriga de mamá no es lo que les convierte en nuestros hijos. A nuestros hijos no los trajo la cigüeña pero recorrimos grandes distancias hasta encontrarles.


En abril 2012 llega el tercer cuento para terminar la trilogía; Tiku y su adopción. Tiku es un canguro que fue adoptado por su familia cuando era muy pequeño. Con la intención de no perder ni un solo detalle más de su historia, la familia de Tiku metió en una caja todos los recuerdos importantes de la vida del pequeño. Hoy, el día de su octavo cumpleaños abrirán la caja. ¿Qué contendrá? ¿Averiguaremos cómo era su madre biológica? ¿Podremos saber qué ocurrió en aquella estación de tren donde le encontraron? ¿Seguirá Tiku teniendo miedo a la separación? ¿Qué conserva de aquellos días antes de llegar a casa?

Ya tengo plantado el árbol y escrito el libro. A la espera de ser completa.

domingo, 28 de octubre de 2012

viernes, 26 de octubre de 2012

Demasiado joven... o mayor

Nadie podrá decir nunca que no intenté todo con la intención de llegar al final de este tortuoso camino a la maternidad. Nadie; ni la administración, ni los formadores, ni yo misma. Cuando ya supe que no me dejaban tramitar como casada, a pesar de que me habían dicho anteriormente que sí y por ello hicimos los cursos de nuevo (la sorpresita de que no podía ser nos la llevamos después) retomé el expediente de Costa de Marfil en solitario. Es ridículo que sabiendo que estás casada, que vives en familia… tengas que mentir en unas entrevistas y decir que eres soltera y feliz. Pues nada… todo perfecto… No problem. Ridículo, pero perfecto.

Contacto con la ECAI acreditada para Costa de Marfil y me dice que para monoparentales sólo menores de 3 a 6 años. Le digo que ok, que perfecto. Me dice que no, que de perfecto nada… que tengo 34 años y que soy “demasiado joven” para un menor de esa edad. Le digo que vale, que pediré entonces un ci de 0 a 6 años y que en el país asignen lo que consideren. Me cuenta entonces que tienen cupos, que sólo 3 para monoparentales y el resto para familias y que no me haga ilusiones… que quizás cuando tenga mi ci me harán esperar hasta que vuelvan a abrir el cupo. Así… sin más.

Es cachondo. Hoy soy joven porque tengo 34 y no puedo optar a un niño mayor. En breve, en cuanto el registro del matrimonio esté realizado (dentro de 1 año aproximadamente) seré demasiado mayor para un bebé porque claro, mi marido y yo nos llevamos 10 años y entonces… el menor tendrá que ser de 3 a 6 años… y ya no seré tan joven.

¿Alguien entiende algo? ¿Alguien por favor puede explicarme qué es lo que he hecho para encontrarme con tanta traba en este santo camino? ¿Debo dejar todo apartado y dejar que las cosas fluyan? ¿Fluyen las cosas cuando uno no hace nada por ellas? ¿Será mi camino otro?

No lo sé… pero debo confesar que por primera vez desde que empezó esta santísima lucha… pierdo la ilusión. Imagino que el desgaste es lo que hace que las familias se retiren… Y yo empiezo a tener mucho desgaste. Si estoy sola no puedo adoptar porque soy demasiado joven para niño mayor que es lo que me toca por ser monoparental; si estoy casada soy demasiado mayor para un bebé porque nuestra media de edad se dispara; si estoy casada necesito 5 años de matrimonio (que llevaremos 2 cuando todo esté legalizado)… ¿hay realmente alguna opción válida HOY en la que sea APTA?

Cuando tenga 45 años diré que lo intenté todo durante más de 10 años… y que nunca conseguí nada. Hay quienes sencillamente esperan sin hacer nada y llegan al final sin obstáculos. Debe ser como las ilusiones ópticas; hay quien las ve... y quien nunca las ve. ¡O como las plantillas en 3D!
 
Creo que llega el momento de cerrar puertas para abrir otras. Llegó el momento de ir girando la vela del barco hacia otros mares en los que sí me dejen llegar a tierra.
 
Todavía me queda por determinar si abriré otro blog o seguiré con este... No lo sé... Lo decidiré estos días.
 
Cuando no te gusta el puzzle de tu vida... pégale una petada y empieza a recontruir. Quizás de este modo las piezas encajen tan bien que nunca entiendas por qué no lo hiciste antes.
 
1, 2...
Pd. En cada Comunidad Autónoma funciona de un modo lo de la edad. En unas Comunidades utilozan la edad del más joven pero en la Comunidad Valenciana se hace la media. A esto le sumamos que por segundo matrimonio se exigen 5 años de casado por lo que, para adoptar como matrimonio, debemos esperar 4 años más para empezar de 0... Y luego 5-6 más para ser padres. No es tan fácil en nuestro caso :'(

martes, 23 de octubre de 2012

La colcha


Había tomado la decisión de que ha llegado el momento de dejar que las cosas ocurran sin forzarlas, dejar que los acontecimientos nos lleven allá donde debamos ir, pero sin perseguirlos. A veces uno debe tomar una bocanada de aire para poder llenarse de nuevo cuando se siente vacío. 

Y yo tomé la decisión de hacer el último esfuerzo, MI último esfuerzo. No iba a dejar la colcha que durante tantos años he estado creando en nada. Así que me puse manos a la obra. 

Debo decir que he estado cosiendo de forma un tanto enfermiza, desesperada... como si coser y descoser una colcha implicara que algo en este camino se adelantaba. Al final siempre termino diciendo lo mismo: "100 buenos deseos juntos sobre una cama no pueden traer más que cosas buenas". 

Y... a falta de terminar los bordes con los 4 últimos deseos... arriba tenéis el resultado. Estoy contenta, la verdad. Ahora estoy recopilando retales pequeños, de 15*10 para los laterales así que si os han sobrado retales los acepto todos. No hace falta deseo... únicamente trocitos de tela diferentes para rellenar de color y calidez la colcha. 

La terminaré sin falta el próximo mes. Ya he elegido la parte trasera (que debo comprarla estos días) y debo comprar también la guata. No tengo ni la menor idea de cómo se cose la guata pero estoy segura de que mi tocaya Silvia, de Chita Lou estará encantada de ayudarme como me ayudó a enfrentar este proyecto. 

Esto no ha sido tarea nada fácil: Recopilé retales durante 4 años (tengo deseos desde 2008); compré una máquina de coser para hacer esta colcha sin tener ni la menor idea de costura; marqué, corté, cosí y descosí muchas de veces hasta que finalmente me inscribí a un curso de costura personalizado. Alfileres de patchwork, buen marcaje, mucho tiempo y dedicación... pero éste es el resultado. 

A veces me pregunto si este camino hacia la maternidad adoptante me regalará algo sin esfuerzo algún día.  Mi camino está siendo bastante inclinado... ¡Ni un regalito! ¡Ni una bocanada de aire! Todo a base de esfuerzo, sacrificio, lucha, lágrimas y aprendizaje. Mucho aprendizaje; de adopción, de paternidad y de personas.

Pero volvemos a la colcha... y debo confesar que estoy contenta con el resultado. Muy contenta. Prometo fotos cuando esté terminada. 


jueves, 11 de octubre de 2012

Primer aniversario



Hace un año tal día como hoy, a las 11:30 horas en Las Vegas, 20:30 horas en España, nuestros familiares y amigos más cercanos seguían en directo nuestra boda a través del ordenador a miles de kilómetros de casa.

Tras realizar todos los trámites necesarios para que la boda sea válida en nuestro país... disfrutamos del baile,de la diversión y de la risa. Una boda única, diferente y divertida que permanecerá siempre en nuestro recuerdo.

Fue una boda diferente como es nuestra relación... diferente. Fue una boda única de apenas dos invitados presenciales (mi hermano y mi cuñada que se casaron 30 min antes que nosotros y a quienes felicito hoy desde aquí también) pero tuvimos muchas conexiones online. Hacía mucho tiempo que no me reía tanto. Pocas bodas sorprenden tanto como una boda en Las Vegas.

Si cierro los ojos todavía soy capaz de escuchar esa voz entonando el LOVE ME TENDER con mi hermano cogido del brazo camino del... ¿altar? jeje, más bien chapel. Nuestro primer baile fue el FALLING IN LOVE para continuar con un VIVA LAS VEGAS.

Diferente, divertida y única. Así fue nuestra boda. Y hoy estamos de celebración.
Felicidades mi amor... espero que éste sea el primero de muchos más.

martes, 9 de octubre de 2012

De un plumazo

A veces me apetecería encontrar la goma que me ayudara a borrar de un plumazo muchas cosas. Pero... ¿existe la goma que borre la espera? ¿que borre el pasado? ¿que borre lo que consideras una lucha burocrática injusta? ¿que borre la desidia de la administración? ¿la soledad? ¿las discrepancias? ¿que borre las noches en vela? ¿que borre todos y cada una de las heridas que durante estos años de espera se han clavado en lo más profundo de mi ser? ¿que borre las pesadillas? ¿las noches sin dormir? ¿los días sin esperanza? 

¿Existe la goma que borre el dolor de la espera? ¿la incertidumbre? ¿los días en los que sientes que no conocerás a tu hijo?

Si alguien la tiene... que por favor me la preste. Sólo la voy a utilizar unos segundos y se la devuelvo rápidamente por mensajero.

martes, 2 de octubre de 2012

Sólo tú

El otro día una compañera de camino colgaba en su facebook este vídeo que me dedicaba porque sabía que no andaba muy fuerte de moral.

Y... sinceramente... me ha encantado. Muchas gracias, Laura.