lunes, 29 de abril de 2013

4 años y 9 meses

Ayer fue día 28. Hemos pasado el finde perdidos entre la niebla en una casa sin cobertura móvil a menos que subiéramos al tejado. No sabía que cambiar de compañía y perder la conexión iba a ser tan sumamente gratificante; sin teléfonos que suenen, sin trabajo, sin internet... Plena dedicación a los libros y a aquellos que te rodean. Naturaleza increíble bajo la niebla que tanto me gusta. Agua, agua, frío, chimenea y calor familiar.
 
Ayer hizo 4 años y 9 meses que esperamos y por primera vez en tantísimo tiempo debo confesar que estoy feliz de ser 2 hasta el punto que empiezo a plantearme si de verdad no quiero que seamos 2 para siempre.
 
Y es que hay muchas cosas increíbles siendo dos. Y el tiempo pasa... Y nos hacemos mayores y, lo que es más notorio... mucho más cómodos.
 
En fin... el tiempo dirá si el destino está cambiando mi rumbo hacia una no maternidad deseada y elegida. Dicen que todo pasa por algo... ¿será por esto que no he sido madre? El silencio, la tranquilidad, el ir a tu ritmo, el dormir cuando te apetece, el salir corriendo de cena o de viaje sin pensar en lo que tienes que llevar, el preparar tu próximo viaje sin tener en cuenta el colegio...

4 comentarios:

Isabel dijo...

Bueno el tiempo lo dirá pero tienes mucha razón es fácil acomodarse.
Disfruta de lo que tienes eso es vivir la vida. Si has de ser madre el tiempo lo dirá, no es fácil predecir el futuro aunque en el asunto que nos concierne ya puedes ver por donde van los tiros pero quien sabe igual los próximos 3 o 4 años se te pasan volando.
Isa

Susana dijo...

Silvia, Dios, que te ha pasado? Pero si eres chicho terremoto siempre! Ay amiga, que te crees tú que por pasar un fin de semana desconectada y en paz el destino te manda señales zen de que lo dejes todo parado. Y una porra! Eres gerrera y lo sabes. Digamos que ahora estás en el descanso de una batalla.
Y sabes qué? Que uno más en tu casa, siendo tu hij@, no altera casi nada tu comodidad, te lo juro, excepto si te vomita en la cama a las 00:30 y otra vez cuando has puesto sábanas limpias (como nos ha pasado hace un rato...)
Besos zen...

fabiana dijo...

Ese es el problema Silvia, que uno se habitúa/acomoda/acostumbra. Y cuando tienes uno, en algún momento llegas a la conclusión que mejor solo uno, que ya no quieres pasar por el tema biberones y pañales otra vez. A algunas cosas uno tarda más en habituarse, pero el tiempo se ocupa de todo y de todos. Y tarde o temprano uno termina, no sé si aceptando, pero si acomodándose a esa situación. A nosotros nos han confirmado que nuestra hija tiene necesidades especiales, reconozco que la noticia nos desorientó mucho, pero ya estamos tratando de acomodarnos a nuestra nueva realidad: terapias, colegios especiales, etc. Yo estoy segura que te acomodarías a una o otra cosa de la mejor manera, porque esa es tu esencia, hacer las cosas lo mejor posible.

Te envío un fuerte abrazo, y cada vez que veo la luna llena en China, siempre pienso mucho en vos y en Shari.

Fabiana

Laura dijo...

Quizá simplemente lo que estás aprendiendo es a disfrutar siendo dos hasta que seáis tres, no?