viernes, 30 de mayo de 2008

La adopción

Siempre leo y escucho con expectación y curiosidad los comentarios que hace la gente sobre la adopción. La verdad es que, al principio, los comentarios me dolían; no sé si porque yo no era suficientemente consciente de lo que me iba a ir encontrando o porque únicamente son las personas más allegadas y cercanas a mí quienes saben el proceso que hemos iniciado.

Ayer me encontré a la madre de una amiga por la calle. Estuvimos charlando un rato y, aprovechando que llevaba a su nieto en brazos y que, las madres son así, me preguntó cuándo me animaría a ser madre. Yo, sin dudarlo, le comenté: “nuestro primer hijo tardará en llegar porque será adoptado”. ¡Teníais que haber visto su cara! Pero lo mejor no fue su cara, sino su comentario el cual no tiene desperdicio alguno: “¿Cómo vas a querer a un hijo de otro?”

La verdad es que se me ocurrieron muchas respuestas… ¿cómo quieres tú a tu nieto si es el hijo de otro? ¿Quieres a tus sobrinos? ¿A los hijos de tus amigos? Miles de preguntas me rondaron en escasos segundos y, a pesar de que soy una persona que no suele callar lo que piensa, sonreí y cambié de tema. A buen entendedor, pocas palabras bastan. Así fue, y me quedé tan pancha. ¿Desinformación? ¿Falta de interés? ¿Desconocimiento? ¿Incultura? Llamémoslo como queramos. Pero no dolió, creo que he asumido que encontraré a muchas pero que muchas personas en este camino con opiniones parecidas.

De vuelta a casa sólo una cosa rondaba mi mente: ¿qué ocurrirá cuándo me la vuelva a cruzar, con mi peque en los brazos, con ojitos de media luna? Volví a sonreír… no pude evitarlo

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Sílvia, pues a esta señora solo le bastara ver tu cara y la de tu hijo para entender que no son los lazos biologicos los que importan sino los del amor. Y si no lo entiende con solo una mirada no te molestes en explicarselo, no valdrá la pena.
Y creeme yo quiero a mi hija más que a mi vida y la gente que me rodea la adora. Lo que me haria profundamente infeliz seria que ella por un momento pudiera pensar que no la quiero como la quiero solo por no haberla parido.
Isabel

DE TUS PAPIS dijo...

Desgraciadamente es así... al principio duelen y te tiras el día dándole vueltas a la cabeza sobre lo que tenía que haber contestado... Después sólo te afectaran si la persona que tienes delante te importa y merece que le expliques lo que para nosotros es más que evidente...

..No quieres a tu marido? que ejemplo hay más claro de lo que se puede amar sin que una persona sea de tu sangre...

Cuántas "chorradas escucharemos"? por desgracia muchas... que pena de mentes tan pequeñiiiiitas.

Un besito!!

Mi princesa Ainara dijo...

Hola, acabo de conocer tu blog desde el de CArlos y Cuca. He leido esta entrada y te puedo decir que yo ahora tmbién reacciono como tú, paso de dar explicaciones. También es verdad que poco a poco me voy encontrando menos comentarios "bienintencionados", por llamarlos de alguna manera, y si bien al principio me dolían un poco, ahora me resbalan y yo sigo mi vida y mis convicciones.

Si no te importa, te voy a enlazar con mi blog, y espero tener más contacto contigo en el futuro.

Un beso muy fuerte

Angeles

Myu-Marta dijo...

La gente se cree con derecho a ponir en todo.
No piensan lo que puede doler..
Hay que intentar no escucharlos aunque cueste.
Besos
Marta

Myu-Marta dijo...

ponir, opinar queria decir jejje