martes, 26 de agosto de 2008

Sueños

Anoche volví a soñar que tenía a mi hijo en casa. Esta vez no soñé con la entrega, sino que ya estaba en casa. Estábamos en una habitación y estaba sola. Era una niña preciosa, de unos 8 meses. Se mantenía sentada en el cambiador. Recuerdo que le cambié la ropa y le puse un vestido fuxia. Recuerdo que le ponía unos calcetines de punto, caladitos…blancos. Recuerdo que sonreía muchísimo y que no podía dejar de mirarla. Era preciosa... o al menos a mi me parecía la niña más bonita del mundo.

Entonces recordé la espera… recordé cuánto tiempo llevaba esperando poder tenerla entre mis brazos. Y estaba allí, con ella, vistiéndola… como si todo hubiera quedado atrás. Y fue entonces cuando me puse a llorar. Un llanto de felicidad y angustia por lo vivido. Una mezcla de sentimientos; felicidad y angustia dentro de una batidora… la batidora de mi alma.

Y así fue como me desperté hoy. No sé si triste o feliz… pero es la cuarta vez que sueño que tengo a mi pequeño de ojos de media luna entre mis brazos. Me parece curioso que siempre sea una niña, o al menos que así haya sido en mis sueños hasta ahora. A veces me imagino con un pequeño emperador y mi alma se estremece. No me importa su sexo, no me importa su edad… pero no dejo de pensar en cómo será su carita.

4 comentarios:

Elén dijo...

Yo tuve un sueño parecido,
soñaba con Candela a mi lado en la cama, y al final, se hizo realidad.

No desesperes,
besitos
Elén
Farolillos chinos

sílvia dijo...

estos sueños son geniales silvia!!!!!son tan reales!!!!!!
disfruta de ellos y sigue soñando!!!!

sílvia

fabiana dijo...

Holaaa! Sabes que al final siempre todos los sueños se hacen realidad!
Te mando mil besos!

María dijo...

Silvia sabes lo mejor?? que ese sueño un día será una realidad.
Sigue con esos sueños que te acercan a tu tesoro, son maravillosos.
Besitos
María