viernes, 23 de diciembre de 2022

2° aniversario

 


Hoy es nuestro cumpleaños familiar. Y es que  tal día como hoy hace dos años que pasamos a ser uno más en la familia. Todavía no me creo lo rápido que pasa el tiempo junto a ti y lo lento que pasaba durante la espera. 

Ya queda muy poquito de aquel pequeñajo que llegó a casa en vísperas de Navidad. Ya no quedan rastro de esos mofletes, ni muslos regordetes, ni pies de bebé, no caminabas, no tenías genio y en aquel entonces te comía todo lo que te poníamos en el plato y, aunque te costó unos días romper a reír a carcajadas, suenan exactamente igual que entonces pero son más frecuentes, te sigues sorprendiendo con la misma facilidad y sigues durmiendo igual de mal que al principio pero ya hemos aprendido a vivir con ello. 

Fue una decisión difícil e incluso atrevida decir sí 10 años después pero a pesar del agotamiento al que nos tienes sometido, fuiste y sigues siendo una de las mejores decisiones que hemos tomado en nuestra vida. 

Te queremos pequeño.  Feliz cumple familiar 

domingo, 18 de diciembre de 2022

2 años del sí


Hoy hace 2 años que dije sí a ser tu mamá. Y  esa misma tarde pudimos conocerte, abrazarte y supimos que ya éramos uno más para siempre tras 10 años en los que fuiste sencillamente una espera.

Me habían contado muchas cosas sobre la maternidad pero nunca nadie me  contó que la maternidad iba mucho más de trabajarse hacia dentro que de trabajar hacia fuera.

Te prometo pequeño que trabajaré hacia dentro todo lo que sea necesario para ti, para mí, para todos nosotros.

Feliz aniversario peque.  Sólo 5 días después te vendrías a casa para siempre.

Foto: Sergio Gisbert Photographer


jueves, 23 de diciembre de 2021

Hace un año que somos uno más

Hoy hace oficialmente un año que soy mamá. ¡Ha pasado ya un año! Cómo corre el tiempo.  Y os confieso que la frase que más he escuchado durante estos ha sido "cómo te ha cambiado la vida, ¿verdad?". Y la verdad es que sí, que la vida nos ha cambiado mucho pero ¿Qué cambio significativo en la vida no da un revolcón a lo vivido hasta el momento? porque tener un hijo cambia la vida pero también la cambia un familiar enfermo, perder a un ser querido, casarte, quedarte sin trabajo o encontrarlo, que te toque la lotería o perder todo lo que tienes. ¿Qué cambio importante no te cambia la vida y las prioridades? Si tuviera que describir este último año de nuestra vida diría que hemos dormido una cuarta parte de lo que solíamos dormir, que hemos jugado infinitamente más que antes, que hemos salido a la calle mucho más (que incluso antes de la pandemia), que hemos re-descubierto la magia de muchas cosas para nosotros aburridas hasta entonces, que nos organizamos mejor, que estamos mucho más cansados, que nos sentimos observados en cada cosa que hacemos y decimos, que tenemos menos tiempo libre para nosotros, que estamos enseñando a decir y hacer cosas que pensábamos no volveríamos a enseñar, que salimos a comer y cenar fuera mucho menos que antes (principalmente porque el peque no aguanta quieto en una silla más de 10 minutos), que nos sentimos muy llenos por dentro y que este año ha pasado muchísimo más rápido que todos los anteriores. 

Hoy miro las fotos de hace un año y todavía no me lo creo. Sólo tuvimos 5 días para llevarte con nosotros a casa y cambiar nuestro mundo tal y como lo conocíamos. Llegaste el 23 de diciembre como un regalo de Navidad. Eres pura magia pequeño.  

Gracias, vida, por cederme el honor de ser su madre.

sábado, 18 de diciembre de 2021

1 año desde la llamada

Hace un año, a estas horas, decíamos que sí. Sí a ser papás. Sí a hacer crecer la família que se convertía en numerosa. Veíamos tu cara en estos instantes por primera vez en una foto. Y, esta tarde, te conoceríamos. Recuerdo la angustia, el miedo, la emoción y las lágrimas. La sensación de si estábamos o no tomando la decisión correcta. Era extraño. Y es que nada más saber que éramos papás, cada uno volvía a su trabajo, por separado. Así, sin más. Lo primero que hice antes de volver al trabajo fue  visitar a los recién estrenados abuelos para decirles que habían tenido un nieto y que en 5 días seriamos uno más para siempre. Jamás imaginamos que 37 días después seríamos uno menos, también para siempre. Llegué a casa de los abuelos y allí estaba él, tomándose un café con leche. Al verme entrar a esas horas me preguntó qué pasaba. Le dije que tenía algo que contarle. Me preguntó si era bueno o malo y le dije que no lo sabía. Me dijo que no estábamos para malas noticias. Le dije que dejara el vaso sobre la encimera de la cocina y le dije mientras sacaba la foto de su nieto del sobre: "felicidades papá, acabas de ser abuelo". Me miró, se le llenaron los ojos de lágrimas y me dijo: "¡pero eso es una muy buena noticia hija! Dame un abrazo" Así que me puse a llorar y nos fundimos en un abrazo. Sería el último de nuestras vidas pero soy capaz de sentirlo cada vez que vuelvo a ese mismo instante. Hoy papá, celebraríamos contigo este momento pero no ha podido ser así que nos hemos ido a lanzarte todos los aviones posibles al cielo porque sabemos que, allá donde estés, hoy tú también celebras con nosotros. Te queremos

martes, 9 de noviembre de 2021

Dia Mundial de la Adopción

 

Hoy es el día Mundial de la Adopción. Ayer recibí la llamada de varios periodistas buscando a una familia adoptante para hacer una entrevista hoy. Me han mandado un montón de preguntas sobre los trámites hasta tu llegada pero realmente ninguna pregunta sobre lo realmente importante. ¿Quieres saber cómo ha transformado nuestra vida tu llegada?

Esta casa ha dejado de ser “una casa tan de adultos” como dice tu hermana A. Ahora se juega.

He descubierto que puedo dormir despertándome 3 veces cada hora y trabajar al día siguiente.

Mi sonido favorito ya no es el ronroneo del gato, sino tus carcajadas.

Se vive en el ahora porque es el único momento que existe.

He redescubierto la increíble belleza de los caracoles, la luna, las estrellas, las mariquitas…

He aprendido que tus “pupas” también me duelen a mí.

Hemos vuelto a tener ilusión por soplar velas de cumpleaños.

Hemos cambiado todas nuestras prioridades, siendo tú la principal. Si algo te ocurre, el mundo se detiene.

Nos hemos convertido en detectives buscando todo lo que escondes.

Hemos aprendido que tus rabietas son una forma de expresar lo que todavía no sabes expresar con palabras.

Hemos sentido que cada pesadilla tuya, es nuestra.

Hemos redescubierto las cosquillas.

Hemos retomado los contactos con la familia del corazón.

Somos ya casi intérpretes profesionales descubriendo aquello que quieres transmitirnos.

Hemos subido más escaleras mientras aprendes cómo subirlas solito que las escaleras subida en los últimos años.

Hemos aprendido a desconectar del trabajo para salir al parque, a la playa, a pasear con tu triciclo o patinete.

Hemos aprendido que las cosas se hacen más lentamente, a tu ritmo.

Hemos retomado muchas lecturas de paternidad; cómo funciona tu cerebro, tus emociones, tus ciclos de sueño…

Hemos reorganizado toda nuestra vida familiar adaptándonos a tus tiempos y a nuestras necesidades individuales.

Hemos aprendido que puedes hacer solito muchísimo más de lo que creíamos.

Hemos convertido nuestro patio en un garaje de motos, patinetes, bicicletas…

Hemos descubierto que esta vida, contigo, merece mucho más la pena.

Gracias por todo lo que nos enseñas cada día.

Te queremos pequeño.

 

martes, 22 de diciembre de 2020

La familia del corazón

 



La Familia del Corazón es una familia increíble. Todos los adoptantes saben de muy bien de qué hablo. Son esas personas que se convierten en tus hermanos, en tus confidentes, en tus compañeros de sonrisas y lágrimas durante el larguísimo camino de la adopción. La familia del corazón es la familia que eliges y que no tiene nada que ver con tu familia de sangre. Son personas que están siempre ahí dispuestas y disponibles para cualquier cosa; las que se alegran de tus logros y las que lloran contigo, las que te empujan a saltar, las que normalizan todo lo que ocurre y las que te abrazan con tus penas. 

Esperar una adopción durante 12 años (China) o 10 (nacional) es una carrera de fondo. Desde 2008 he visto asignar a cientos de familias. He vivido cada adopción como si fuera mía. He llorado al teléfono con otra adoptante cuando una familia estaba viviendo su encuentro, he salido de la ducha enrollada en una toalla para conocer a una peque recién llegada a la familia en China, he montado bienvenidas en estaciones de tren, aeropuerto... He vivido con muchísima intensidad durante muchísimos años las llegadas, las esperas... Durante todos esos años creamos Adopta2 (asociación de familias adoptantes de la Comunidad Valenciana), escribí y publiqué tres cuentos sobre adopción... Recorría la Península en busca de formación sobre adopción y leía libros a montones (tengo una colección de paternidad adoptante bastante extensa). Pero llegó el día en que tuve que dejar de esperar. Ya no podía seguir esperando. Y me plantée hasta cerrar la adopción pero el sabio de mi marido dijo... ¡con lo que llevas esperando esperaremos hasta el final y cuando llegue el momento, decidiremos conforme a la situación que tengamos en ese momento! Y así fue... Desconectamos de la asociación, de las familias, de la lectura sobre paternidad (aunque confieso que hace unos 6 meses leí dos libros sobre el cerebro del niño y educar en el asombro) pero hacía mucho tiempo que no conectaba con esta paternidad. 

¿Y sabéis qué? En el momento en que dijimos que sí sólo tenía a la familia del corazón en la mente. Leí hace poco que las personas conectamos emocionalmente con otras cuando vivimos experiencias en las que emocionalmente se siente lo mismo; la misma alegría, la misma pena. Y era justo lo que me estaba ocurriendo; estaba REviviendo exactamente la misma emoción que había sentido tantísimas veces antes con todas las asignaciones de la familia del corazón. Había pasado mucho tiempo. No sabía qué dirían cuando recibieran mi mensaje. Me temblaban las manos al escribir el mensaje y los ojos se me llenaban de lágrimas. "Somos papás" escribí y mandé a esa familia tan increíble de personas de la que llevaba años desconectada. ¿Y qué ocurrió? Pues que sonó el teléfono y sólo escuchaba llorar al otro lado. No  podía hablar. Susana estaba rota en lágrimas llorando a moco tendido. Y yo no podía hablar. Deshecha en lágrimas también. 

Muchas gracias Ruth por tus horas al teléfono. Gracias por calmar mis miedo con tus historias y con tu valentía personal. Gracias por recordarme que hay cosas mucho más importantes que una vida llena de trabajo y trabajo. Gracias por entender mi pánico y mi angustia. Gracias por estar ahí incondicionalmente. 

Muchas gracias Susana y Dani por llorar con nosotros y por recordarnos que todo lo que sentíamos era normal. Muchas gracias  por abrirnos vuestra casa, vuestras almas y vuestras experiencias. Muchas gracias por decorar muchos muchos metros con un hilo rojo (desde la calle hasta la entrada de casa) que nos ayudó a localizar vuestra casa a la que hacía años no volvíamos. Muchas gracias por normalizar el miedo, la ansiedad y el llanto. Muchas gracias por la preciosa bienvenida y por las cartas de vuestros hijos (consejos para padres adoptantes) que guardamos con mucho cariño y emoción. Toda la familia implicada en la llegada de un nuevo miembro. Vuestra trona es todo un éxito. ¡No podríamos vivir sin ella!

Muchas gracias Maribel y Manolo por estar ahí. Incondicionales. Por llorar con nosotros y hacernos sentir súper especiales. 

Muchas gracias Ana, Bea, Juan Carlos e Irene por vuestros mensajes, vuestras llamadas, todo vuestro apoyo y por compartir con nosotros vuestra emoción. 

Muchas gracias Sonia por ser una mami  de acogida ejemplar. Por tus consejos de "listado de cosas imprescindibles" y por todo lo que me ayudaste en los primeros días.

Y muchas muchas muchas gracias a todos los que tuvisteis un hueco para mandarme un whattsap, un mensaje por las redes sociales, un comentario... Nos hicisteis sentir queridos y muy cerca. ¡Algo que con esta pandemia no es nada fácil!

Y es que así es la magia de la familia del corazón. Todos entendieron y respetaron nuestra desconexión durante años pero ni el tiempo ni la distancia hizo que no sintieran nuestra asignación como si fuera la suya. 

Gracias, muchas gracias familia del corazón por ser tan mágica. 



sábado, 19 de diciembre de 2020

El primer encuentro

 El primer encuentro tuvo lugar el día 18 de diciembre a las 17:00 horas. Quedaban 5 días para recogerle y queríamos empezar con la adaptación lo antes posibles así que, ¿para qué esperar más? La técnico de Consellería accedió a venir con nosotros por la tarde aunque no trabajen en ese horario porque tenía que estar presente en la primera visita. Tras valorarlo, decidieron que fuéramos nosotros solos a verle (sin las chicas) porque iba a ser demasiado shock inicial para el peque. Y creo que fue una decisión acertada. 

A pesar de que el peque debió estar en una familia de acogida por lo pequeño que es, parece que cuando nació no había ninguna disponible así que creció en un centro rodeado de niños y cuidadores. Llegamos nerviosos y la técnico me decía: Creo que sigues en shock. ¡Pero como no voy a estarlo! 10 años hace desde la solicitud, mi vida ha dado un giro enorme y yo ya me había olvidado de esto. ¡Y tenemos 5 días para adaptar nuestras vidas! Creo que es normal estar en shock, ¿no?

El peque llegó en brazos de una cuidadora del centro y estuvo 15 minutos llorando a moco tendido con una carita de pena terrible. Entre las marcarillas, la técnico y nosotros creo que estaba en estado de shock. Tras esos interminables 15 min lo sentó en el suelo y nosotros nos sentamos también a jugar entre nosotros, sin mirarle. Y poco a poco se fue uniendo al juego. A los 30 min ya podíamos tocarlo y nos llamó la atención que estaba muy macizo. ¡Qué sensación más rara! ¡Nuestro hijo! Todavía no caminaba pero quería estar de pie en cualquier lugar. Así que nos dejó acercarnos y jugar con él. La cuidadora se salió de la sala pero se quedó a la vista y él se quedó tranquilo. Pasamos con él dos horas jugando. Me retiraba la mascarilla para mirarme la cara y sonreía. Cuando llegó el momento de despedirnos entré con él en brazos a la casa para dejarlo con la cuidadora y encontramos a su compañero de habitación en el pasillo. Tenía unos 2 años y medio y tenía una mini-coleta en la cabeza. Decía que si las chicas tenían coleta, él también quería. Estaba enfadado pegado a la pared poniendo morritos. Cuando llegamos a la sala y la cuidadora le puso los brazos a nuestro peque para que se fuera con ella, se giraba y le decía que no con la cabeza. No le habíamos visto decir que no en toda la tarde. Nos quedamos sorprendidos. Mi marido le tiraba los brazos para que se fuera con él y se iba. La técnico y la cuidadora se miraban y nos decían... "ya lo sabe. Sabe que sois sus papás". Un escalofrío extraño me recorría la espalda. 

Fue una tarde muy extraña. Intensa. Incredulidad, miedo, emoción... miles de sensaciones diferentes se agolpaban dentro de mí. Los cuidadores y la técnico nos trataron de maravilla pero no dejas de estar en un centro desconocido, en un ambiente diferente en una situación que descoloca al más pintado. Fue muy estremecedor ver cómo los peques que llegaban del cole se pegaban a los cristales de la sala en la que estábamos y preguntaban quiénes éramos y por qué estábamos con nuestro hijo. Creo que no se me va a borrar la sensación nunca. 

Llegué a casa con lágrimas en los ojos. Dolor de cabeza. Muchas ganas de acostarme a dormir. No sabía si lo que ocurría era real o un sueño. Había sido un día muy muy muy intenso en todos los sentidos. No pude cenar. Recuerdo que me senté en la cama y le dije a mi marido llorando: "¿crees que estamos tomando la decisión correcta? Y él me abrazó y me dijo que sí. Que no entendía por qué estaba tan tranquilo. Me dijo que quizás era un inconsciente pero que sentía paz dentro y que eso era una buena señal. ¡Menos mal! Si hubiéramos sido dos torbellinos de emociones no sé cómo hubiéramos acabado el día. 

Y justo en ese momento empezó la cuenta atrás... Si la adaptación va bien... sólo 5 días para recogerte. Hoy informaremos a la familia del corazón... esa que lleva tantos años esperando con nosotros y de la que nos hemos desconectado totalmente en los últimos años. 

viernes, 18 de diciembre de 2020

SÍ, hemos dicho que sí

Intenso. Así diría que ha sido el día de hoy en el que no sólo hemos aceptado el ofrecimiento sino que además tendremos al peque en casa en 5 días. 

Hemos llegado a Consellería a las 9:00 y tras pasar todos los controles y subir al piso correspondiente, nos han recibido dos técnicos que han comenzado su charla diciendo "entendemos perfectamente que digáis que no. Ha pasado mucho tiempo y entendemos que estéis en shock". Fuimos muy sinceros y les comentamos que queríamos escuchar el ofrecimiento que tenían para valor si nos sentíamos preparados y que no sería un "sí o un no a este ofrecimiento" sino que sería un "sí o un no" para siempre a la adopción. O ahora o nunca... estaba bien claro. Os confieso que llevábamos todo preparado desde casa; no direcmos que sí ni que no hasta el lunes. Total... hoy es viernes y no pasará nada si lo pensamos el finde. No podemos cambiar nuestra vida en 5 días y no reflexionar al respecto. Arranqué este proyecto estando sola hace 10 años y ahora somos 4 en casa (mi marido, sus dos hijas y yo). Las chicas, de 16 y 20 años, nos dijeron que apoyarían la decisión que tomáramos y que la respetarían pero que querían compartir con nosotros que simpre soñaron con tener un hermano. 

La técnico empezó a leer el expediente mientras nosotros, cogidos de la mano, escuchábamos. Hicimos unas cuantas preguntas y pedimos que nos dejaran solos. Y en ese momento, miré a mi marido, me llené de ronchas (que me suele pasar en los momento intensos) y le dije que no tenía clara la respuesta. Él me miró, me cogió de la mano y me digo que él no iba a esperar hasta el lunes para tomar una decisión, que no iba a pasar otra noche sin dormir, que decidiéramos que sí o que no en ese mismo momento. Y el vértigo se apoderó de mi. La organización de la vida. El trabajo. Mis viajes. Cómo encajar un bebé en nuestra familia. Él, que parecía que le habían pinchado un valium, me dijo que sin duda no cabía un bebé en nuestras vidas como eran pero que tendríamos que priorizar de otra manera; dejar de hacer cosas para encajar lo que estaba por venir. Él me preguntó si había algo que me dijera que no. Que escuchara mi estómago. Mi estómago me decía que tenía angustia, hambre, cosquilleo, dolor, risa nerviosa... ¿Qué mensaje debía escuchar en todo esto? Así que le dije que tenía vértigo, mucho vértigo. Que tenía la sensación de estar al borde de un precipicio sin saber qué tenía que hacer; si saltar o agarrarme fuerte. Justo delante teníamos unas ventanas enormes y estábamos en un piso 7. Así que él me dijo que él pensaba que teníamos que saltar juntos. Que le diera la mano. Que al final nuestra vida estaba llena de locuras. Que llevaba toda la vida siendo madre de otros que no son mis hijos y que si no era ahora, no iba a ser nunca. Así que llamamos a la técnico para decirle que teníamos una respuesta. Y subió diciendo que entendía cualquier decisión que hubieramos tomado. Y le dijimos que SÍ. Que estábamos preparados y asustados. Y entonces nos dijo que tenía unas fotos, que si queríamos verle. Y que además teníamos que empezar con la adaptación ya, porque la última niña que había salido en adopción con un poco más de tiempo que él necesitó que sus padres se integraran entre los cuidadores porque no había forma de ganársela. Y nos entregó las fotos. Y sonreímos. Y arranqué a llorar... No podía parar. Les pedí disculpas y me dijeron que lo entendían. Era demasiado tiempo. Era todo muy intenso. Nos llevamos las fotos a casa (para enseñarlas a sus hermanas que esperaban que no hubiéramos decidido nada) y esa misma tarde le conoceríamos. 

Llegamos a casa porque yo tenía una conferencia en 30 min y mi marido se fue a trabajar. Mis padres viven justo en el piso de enfrente así que entré con el sobre en la mano, temblorosa, para contarles que eran abuelos. Mi madre no estaba pero mi padre sí. Estaba preparándose un café con leche en la cocina. Tenía las manos temblorosas. Le dije que tenía algo que contarle. Me dijo que si era bueno o malo y le dije que no lo sabía. Que acaba de hacer una locura. Me dijo que no estaba para sustos. Le dije que dejara el vaso en la encimera de la cocina y le enseñé las fotos: "Felicidades. Acabas de ser abuelo". Nunca jamás imaginé la reacción de mi padre. Me miró y me dijo: "hija, esto es la mejor noticia que podían darme hoy". Y me abrazó. Y se le llenaron los ojos de lágrimas, de esas de verdad y de emoción. Cogió el folio con las fotos impresas y lo miraba. Y lo miraba. Y decía: "me cago en la leche... me cago en la leche"... ¡tengo un nieto! ¿tu madre lo sabe?. Mi madre sabía que hoy teníamos la cita pero le había dicho que no se hicira ilusiones porque no sabía qué íbamos a hacer. Mi padre no sabía nada así que estaba tan en shock como yo cuando recibí la llamada. Mi madre tocó el timbre para que mi padre bajara a la calle y le dijimos que subiera. Él todavía lloraba. Ella subió y nada más entrar dijo: "¡habéis dicho que sí!" Y le entregué el folio con las fotos de su nieto. 

Salí corriendo a casa a conectarme a una conferencia. No podía concentrarme... ¡soy mamá! ¡Soy mamá! 

Dos horas después llegó mi marido y preparamos cómo decirlo a las chicas. Pusimos un plato, un vaso y un tenedor pequeño más en la mesa. M llegó primero y preguntó para quién era el plato y le dijimos que para mi sobrina. Ella se quedó mosca porque el tenedor era pequeño pero pensó que se nos habían acabado los tenedores grandes. Al rato llegó A y justo cuando se sentaron ambas en la mesa saqué las fotos y les dije: "felicidades. Tenéis un hermano pequeño". Nunca jamás imaginamos su reacción. M empezó a llorar, gritando "¿de verdad? ¿de verdad? ¿de verdad? No podía ni mirar las fotos. Lloraba y lloraba y lloraba. A empezó a llorar y no podía parar de llorar. Se abrazaron a nosotros y en ese momento... nos convertimos en familia numerosa. 

Lo mejor está por llegar... el primer encuentro... Pero este lo dejo para otro post porque ha sido intenso. 

jueves, 17 de diciembre de 2020

La llamada de nacional

Hoy hace 10 años y 7 días que presenté el expediente de adopción nacional, dos años después de presentar el de China. Durante varios años no tuve claro que la adopción nacional fuera una posibilidad. No me gustaban las normas. No lo tenía claro. Estaba soltera por aquel entonces. Hoy, ademas, hace 9 años que celebramos nuestra boda en familia. Exactamente hoy. 

13:18. Estaba en la cola en la charcutería del SuperCor esperando que me empaquetaran una cesta de Navidad que tengo por tradición autoregalarnos en estas fechas (desde que soy autónoma es lo que hay)  pero que hoy, además, nos la ha regalado la tía. La tía se marcha porque pierde el tren. Me quedo sola y suena el teléfono. Creo que es mi marido pero es un teléfono largo. Me dice que es de Conselleria y que hemos sido asignados en el Consejo de hoy. No se escucha bien porque estoy en el fondo de un supermercado. Me dice que tenemos que ir rápidamente porque es Navidad y El Niño tiene que salir. Un niño ha dicho. Sólo me dice que nació en noviembre de 2019 (tiene 13 meses) y que está en un centro. Que la semana que viene es la adaptación de dos días y a casa. No tengo dónde anotar su teléfono así que le digo que me mande un mail y la llamo al salir de allí. Paralizada llamó a mi marido y se lo cuento. Recojo la cesta. Me tiemblan las manos. Salgo de allí y se me rompe el asa de la cesta camino del coche. Doy 5 vueltas para aparcar. Mando varios mensajes de audio a los amigos más cercanos. Al llegar a casa llamamos a Consellería y tenemos cita a las 9:00 am para que nos cuenten más. Una sensación súper extraña. Nuestra vida ha cambiado tanto en los últimos años que es como raro. Ahora somos 4 en casa. Hace 10 años estaba sola. Seríamos familia numerosa. 

Hoy toca noche de reflexión. Ha llegado el momento de decidir su seguimos adelante. 

martes, 28 de julio de 2020

12 años

Hoy hace 12 años que nuestra solicitud de adopción llegó a China. 12 años y 8 meses desde que se presentó la solicitud de adopción. 

Y, ¿qué decir? Ya nada es lo mismo. Absolutamente nada. De aquellos primeros años (quizás 9 o 10) nos queda el recuerdo de leer blogs, la lectura compulsiva sobre paternidad, la vivencia de las asignaciones, el semanero fantástico de AFAC, las charlas hasta las tantas con la familia del corazón, las renovaciones de los certificados de idoneidad, el día de las asignaciones, la lista, Adopta2, las celebraciones de cada año de espera (que hacía  sentir que ya quedara uno menos que esperar) y poco más. 

Hoy, sin embargo, sólo quedan dos cosas; 

1) Estos farolillos de la foto que llegaron de China de la mano de Susana y Dani cuando fueron a encontrarse con su primera hija, LY. 

2) El recuerdo de que hoy estamos de aniversario. Hoy lo celebro sola. Ya nadie espera. Ya "casi" todo forma parte del pasado.  


domingo, 28 de julio de 2019

11 años... y el tiempo sigue pasando


Hoy hace 11 años que supuestamente alguien estampó la fecha en el expediente de adopción que algún día nos llevaría a China a recogerte. 11 años después seguimos sin noticias y sí, confieso, también hemos dejado de esperar. Nos hacemos mayores, la vida cambia y la incertidumbre de qué ocurrirá con el expediente para ese bebé de 0 a 3 años que tendría que ser reconvertido a unos cuantos años más si algún día el hilo se desenreda.

Han pasado muchas cosas este año;

La floristeria El Lenguaje de las Flores ha cumplido dos años. Muuuuuucho trabajo, muchos días sin descanso y muchos momentos de alegría.

M se vino a vivir con nosotros el pasado septiembre. Ha cursado el primer año de universidad. Ha sido un año intenso para todos y algo duro para ella ya que el cambio ha sido muy considerable pero con un gran resultado final. 

Yo sigo trabajando muchas horas y viajando todos los meses. Cubrir los horarios de India a Estados Unidos es lo que tiene. Siguen pasando muchas aventuras viajeras. 

Hace apenas unos meses nos ofrecieron un bebé de necesidades especiales para el que no encontraban familia de adopción nacional. Nosotros tenemos un expediente abierto de bebé sano pero pensaron que podríamos aceptar el caso.  Tras varias semanas de intensa valoración  decidimos no aceptarlo. Hace unos días hemos sabido que una familia de necesidades especiales lo ha aceptado. 

Y aquí seguimos... pasando los días y sin pensar. ¿Hemos dejado de esperar? ¿Tenemos claro que esto no llegará a un ningún sitio? 

Y los días pasan... y nosotros cada vez nos hacemos más mayores. 11 años ya. 11 años menos. ¡Que levante la mano quien haya esperado más!



martes, 19 de febrero de 2019

Certificado de idoneidad - adopción nacional

Por algún motivo que desconozco mis sueños relacionados con la adopción siempre me presagian algo. El pasado domingo por la noche soñé que nos asignaban dos hermanos. Él tenía 6 años y ella 1 año y medio. Me presentaba el mismo día que los recogíamos en asuntos sociales porque la madre de los menores era una persona conocida por la familia y había montado en cólera al saber que teníamos a sus hijos viviendo con nosotros. Los servicios sociales nos pedían que los tuviéramos tres días mientras recolocaban nuestra solicitud. Al llegar a los servicios sociales había un bebé durmiendo en los brazos de la administrativa. El bebé no dejaba de llorar. No sé exactamente qué edad tendría pero alrededor de 9 meses. La chica me decía que sujetara al bebé porque no dejaba de llorar y yo me lo acurruqué y se quedó dormido. Ahí justo me desperté. Unas horas más tarde tocaba el cartero para entregarnos el certificado de idoneidad. 

Hicimos los cursos en febrero de 2018, las valoraciones en mayo y se pospusieron hasta agosto y finalmente la idoneidad llega un año después, el 18 de febrero de 2019. Un año menos en las listas. 

Han ocurrido muchas cosas en este trámite: 
- Tuve que actualizar el expediente que solicité como soltera en 2010 y adaptarlo a casada. 
- Tuvieron que valorar a las hijas de mi marido a pesar de no vivir con nosotros. Algo que sigo sin entender todavía. Las menores acudieron y dicen que ha sido la entrevista más falsa y absurda que han realizado en su vida. Les preguntaron si les parecía bien que su padre tuviera más hijos, que si no les parecía demasiado mayor para ser padre... etc. No sabía que los hijos tenían voz y voto en la decisión de los adultos a ser padres o no serlo. 
- Tuvimos muchas dudas en el rango de edad del del menor y nos dejamos asesorar. Nos indicaron que lo más conveniente era entrar en la bolsa de bebés ya que mi solicitud es de hace 9 años y yo tenía 40. Como la bolsa de bebés es hasta los 42, no había problema. Nos recomendaron indicar un rango de 0 a 3 años. 
- En noviembre, dos meses después de terminar con las valoraciones, me llamó la trabajadora social un tanto compungida. Me pedía disculpas  porque les habían llamado del Consejo de Adopción de Menores de la Generalitat Valenciana para decirles que no podíamos entrar en la bolsa de bebés de 0 a 2 años. ¿El motivo? que los solicitantes nos llevamos más de 5 años.  Ni siquiera los equipos de valoración eran conocedores de esto. 

Sea como fuere, partimos ahora de 0. Nos han incluído en las listas el día 24.01.19. ¿Se vencerá el certificado de idoneidad? ¿Conoceremos algún día a quien hay al otro lado?

Fecha solicitud: 10.12.2010
Fecha idoneidad: 24.01.2019

El tiempo sigue desenredando. Nosotros, sin embargo, decidimos dejar de esperar. 

sábado, 28 de julio de 2018

10 años desenredando o 10 años, 8 meses y 2 días

Dicen los expertos que el animal con el periodo de gestación más largo es el tiburón anguila que puede gestar hasta 3.5 años. Yo diría que el periodo de "gestación" más largo es el de los padres adoptantes. En nuestro caso, hoy hace 10 años que el expediente se registró en China (supuestamente, claro, porque tampoco es que lo sepas a ciencia cierta). Sin embargo, también celebramos que hace 10 años, 8 meses y 2 días desde que presentamos la solicitud. ¡Que levante la mano el adoptante que me lea y que haya esperado más tiempo de todos!

 
Y han pasado muchas cosas desde entonces. Veo que la última vez que escribí en el blog fue precisamente hace 1 año. Ya no leemos blogs, ya no esperamos como esperábamos antes. Y uno nunca sabe si algún día tendrá un fin. Ni siquiera aquellos que siguen las listas de asignación son capaces de dar una fecha exacta de cómo van las asignaciones. Parece que siguen en febrero-marzo de 2017 y de ahí hasta llegar a julio de 2008, pues falta mucho. Más teniendo en cuenta que ya apenas se producen asignaciones. 

Hace apenas 4 días que terminamos la valoración de adopción nacional de forma positiva. Si todo va conforme a lo previsto (el expediente se extravió) estaremos en las listas en septiembre u octubre y, a partir de ahí, pues hasta tres años más de espera. Este expediente de nacional lleva vivo menos tiempo... exactamente 7 años y 7 meses. 

Sin duda alguna... los adoptantes somos los animales con el tiempo más largo de gestación :)

viernes, 28 de julio de 2017

9 años


Cuando empiezas un trámite de adopción nunca sabes qué va a ocurrir en el camino. Tampoco sabes cuánto vas a entrenar tu paciencia ni cuántos cambios vas a enfrentar durante la espera. En un momento indeterminado miras atrás y te das cuenta de que han pasado 9 años desde que supuestamente nuestro expediente de adopción llegó a China. 9 años. Y es entonces cuando tomas consciencia de  que este embarazo burocrático puede durar otros 9 años más porque no tienes ni la menor idea de qué ocurrirá,  ni de si realmente algún día viajarás a la otra parte del mundo a encontrarte con tu hij@ o si todo esto quedará para siempre en el recuerdo como una eterna etapa de  espera. 

Empiezas tu trámite de adopción con 29 años y a punto de cumplir los 40 te planteas si seguir esperando tiene algún sentido. También te das cuenta de que hace un tiempo que dejaste de sentir que esperabas. No tengo ni la más remota idea de la última fecha de corte de expedientes. No sigo ninguna lista de correo y sólo pervivo en un grupo de whattsap de adoptantes de 2008 en el que ya somos como una familia. Soy la única del grupo que sigue esperando. Hace ya mucho tiempo que dejé  de formarme en paternidad y decidí volcarme en otros muchos proyectos. 

A veces me pregunto si dejar de esperar fue un mecanismo de defensa o sencillamente lucidez. O quizás un poco de ambos. 

¿Llegará el día? ¿Recibiremos algún día esa llamada que tantas veces imaginé? ¿Me desmayaré al teléfono como siempre visualicé? ¿Habrá alguien real al otro lado del hilo rojo? ¿Seré madre antes de los 50? ¿De los 45? ¿Tendré ganas de serlo si llega el momento? 

Tengo muchas preguntas. ¿Tiene todo esto, 9 años después, sentido? ¿Conocéis a alguien que haya esperado o esperó tanto tiempo? ¿Y tuvo final feliz? En estos momentos no conozco a nadie que llegue tanto tiempo esperando. Quizás ellos tuvieron más sensatez que yo. 

9 años menos que esperar. 9 años más cerca. 28 de julio de 2017. 


jueves, 29 de septiembre de 2016

Niños perdidos

Durante unos días he estado escuchando en la radio comentarios sobre lo humano que es Rafa Nadal porque ha detenido un partido debido a una niña perdida entre el público. Y la verdad es que a pesar de no haber visto el vídeo, era consciente de que tenía un bonito final. 

Y, mientras imaginaba las imágenes del momento, recordaba mi tiempo gestionando una unidad de niños perdidos en un parque temático. Durante varios años, UNA ÚNICA VEZ unos padres, llorando desconsolados, abrazaron a su hija al reencontrarse. El resto de momentos, y fueron muchísimos niños, fueron realmente desconcertantes: nunca sabía si vendría un tortazo, un cachete en cualquier parte del cuerpo, una tirada de pelo o un empujón. A veces los niños se perdían, algunos sin llorar, otros llorando... y yo, mientras tanto, sólo me preguntaba qué ocurriría cuando sus padres llegaran. 

Me ha encantado la noticia sencillamente porque me ha llevado a unos recuerdos que ya había almacenado en algún lugar dentro de mi. He vuelto a pensar como tantas veces antaño qué es lo que hace que unos padres agredan a sus hijos y otros les abracen. Antaño pensé que era sencillamente, frustración. Hoy, sin embargo, pienso que es ego. Perder a un menor implica que el adulto no está pendiente del pequeño. Imagino que la frustración y el ego, unidos, hacen que los reencuentros, en lugar de ser bellos, sean agresivos. 

Precioso momento de encuentro. Mamá e hija felices de reencontrarse. Gracias, Rafa Nadal, por ser consciente de la importancia del momento. 


jueves, 28 de julio de 2016

8 años de espera

Hoy, 28 de julio, hace 8 años que nuestro expediente de adopción se registró en China. Por aquel entonces no imaginábamos que la espera sería taaaaan larga. Si en lugar de decidirnos por presentar el expediente de adopción nos hubiéramos decidido por un embarazo,  hoy tendríamos un hijo de 7 años.  Este destino caprichoso,  que no deja nada al azar, está esperando a que hagamos un aprendizaje que todavía no hemos hecho. Algún día entenderemos por qué debimos esperar tanto. El hilo rojo sigue enredado... y nosotros al otro lado desenredando. 8 años menos que esperar. 8 años más cerca.

lunes, 28 de septiembre de 2015

¿Cuándo dejamos de ser niños?


Me encanta este vídeo y hoy es un buen día para compartirlo. 7 años y 2 meses menos.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Anoche soñé contigo

A última hora de ayer, como todos los días desde hace ya varios meses, estábamos trabajando algunos aspectos de nosotros mismos. El tema era curioso; ¿No has deseado alguna vez tanto algo que sólo vivías por y para eso y has terminado alejándolo? Nos miramos. Es cuanto menos curioso, ¿Verdad? He dedicado un montón de años de mi vida a formarme en adopción y lo único que he hecho en realidad ha sido alejarme. He dedicado muuuuchas horas a libros, charlas, congresos, quedadas... Todo relacionado con la adopción. 
Curiosamente, de todas mis amigas adoptantes, las que empezaron al mismo tiempo que yo y aquellas que empezaron muchos años después son madres. Todas y cada una de ellas. En el grupo de madres de 2008 todas llegaron a su fin, menos yo. Aquellas personas que allá en 2010 y 2011 compartieron formaciones con nosotros también son padres. No conozco a ni una única familia a la espera de aquellas que nos rodean. 
Y así me acosté anoche... Pensando que a pesar de que en dos ocasiones intentaron cierrar un expediente que sigue abierto (rodeado de milagros increíbles) algo hizo durante muchos años que yo misma alejara aquello que más deseaba. 
Me dormí pronto y rápidamente caí en los brazos de Morfeo. Fue entonces cuando tocaron al timbre de casa. Era la asistenta social. Lleve a en sus brazos un pequeño oriental, varón, de unos dos años de edad. Me lo colocó en los brazos y me dijo que era nuestro hijo. Mil cosas pasaba. Por mi cabeza... Este no era el procedimiento habitual... ¿Sería una broma? ¿vendrían a llevárselo maás tarde? Como al pequeño en brazos. Mi casa era un auténtico desastre de cosas por todas parte (algo que nunca ocurre en casa puesto que los trastos me ponen nervoiosa). Llevé al peque a mi marido y le dije... "Es nuestro hijo. No sé qué está ocurriendo. Lo han traído a casa y además no soy capaz de recordar cómo se llama". Estuvimos jugando con él y pensamos en hacernos una foto para enviar a familia y amigos diciendo que ya éramos uno más en casa. Nos hicimos la foto sobre la cama y el peque se bajó de ella y se puso a dormir plácidamente en un colchón sobre el suelo. 
Éramos uno más y yo no podía creer lo que estaba viviendo. 
Me desperté.... 
No sé qué nos depara el destino pero debo reconocer que no vivir por y para la adopción ha cambiado radicalmente mi vida. Nunca pensé que fuera capaz. 

martes, 28 de julio de 2015

7 añitos esperando

Hacía tanto tiempo que no entraba en el blog que y ani me acordaba cómo era. Hoy estamos de celebración. Hoy hace 7 años que alguien puso la fecha 28 de julio de 2008 en nuestro expediente. Y son tantas las cosas que han cambiado desde entonces que casi no puedo ni recordar cómo eran cuando todo aquello empezó. Soy capaz de recordar el momento, 8 meses atrás, en el que presentábamos el expediente. Soy capaz de recordar el día y el momento en que supe supuestamente el 28 de julio era la fecha. ¿Os imagináis que no lo sea? También es posible puesto que no hay nada que lo acredite.

Nunca imaginé el tiempo que esperaríamos. Por aquel entonces, sin duda, no era tanto. Tampoco imaginé que mi vida cambiaría tanto en estos 7 años. No sólo mi vida ha cambiado, también mis sueños, mis ilusiones, mis pasiones, mi forma de priorizar, mis aficiones... 

Sea como fuere, hoy es un día para celebrar. Lo celebraremos aún con la incertidumbre de qué es lo que ocurrirá. Siempre pensé que el día que cumpliera mis 38 años sería madre. Ahora, sin embargo, a 6 meses vista, veo que fui muy objetiva e ilusa.

No tengo ni la menor idea de por dónde van las asignaciones. Hace más de un año que no las sigo. No tengo ni idea de si algún día veremos el fin de este hilo o si permanecerá enredado para siempre. Debo reconocer que, aunque el cambio más grande experimentado en estos años es que el núcleo familiar ya no es el mismo, lo que más me gusta es que he dejado de esperar, he dejado de vivir en la adopción en el día a día (y en el mes a mes), he dejado de leer sobre paternidad, sobre adopción, sobre esperas... y esto es un auténtico placer. Sencillamente dejarse llevar sin incertidumbre, sin miedo por el qué ocurrirá y sin esperar no tiene palabras. 

Dicen que todo para por algo... así que seguiremos celebrando. Hoy... 7 años menos para desenredar el hilo rojo.

sábado, 28 de marzo de 2015

6 años y 8 meses

Hoy, 6 años y 8 meses después de que nuestra solicitud de adopción llegara a China hemos hablado en varias ocasiones de la adopción de niños mayores. Lo intentamos... pero tampoco pudo ser tramitarlo sin ECAI. 
Hoy recuerdo esa conversación con la Consellería de Bienestar Social en la que me dijeron que no era sensato adoptar un niño mayor cuando yo era tan joven. Recuerdo que les dije que, al final, cuando mi hij@ llegara a casa, sería demasiado mayor para un niño joven. Curiosidades de la vida. 
Así que acabo de volver a ver este corto... en homenaje a esos pequeños mayores. 


6 años y 8 meses menos. ¿Llegaremos a ti algún día?