martes, 8 de julio de 2008

Llamada a MTAS

Hoy he vuelto a llamar, tal y como me comentaron que hiciera. Me han dicho que nuestro expediente tiene fecha de salida el día 7 de julio. Me han comentado que la valija a Pekín sale los miércoles y que veía muy justo que saliera mañana día 9, así que lo mismo sale el día 16. Eso significa que nos vamos a la última semana de julio... o primeras de agosto para el registro.
Jooooooooooooooo ¡que lleva en el MTAS desde el día 26 de junio! ¡Y que no voy a ser juliana la loca! ¡Yo que me había hecho a la idea! A este paso seré agostina. Y con agostina no se me ocurre nada que rime... Ya veremos.
Si es que el problema sigue siendo el mismo... pensar y creer que las cosas serán de uno u otro modo. Como dicen por ahí... ¡NO HAY QUE PENSAR!

Fragmento de Laura Campany - Made in China

Y que un buen día, desde esa tierra yerma que habitaba, seca como una huerta sin goteo, vio crecer una flor que era de nadie. Imagínense ustedes a esa flor esperando ser, como Cui-Ping-Sing, todo lo claro, y el cisne, mucho más que la ceniza. Hubo que atravesar frías montañas, pero esa flor ya tiene quien la cuide. Se llama Laura, es mi hija, y acaba de cumplir cuatro años.
Les contaré que nació en China, como las naranjas, y que nos la entregaron en una notaría de Kunming. El Vitorio y yo habíamos salido a fumar al balcón y, de regreso a la oficina, nos la encontramos tendida en el sofá, la última de siete, esperando su turno en el reparto. Tan menuda y plegable, a sus once meses, que cabía holgadamente en la mochila. Por eso, y porque entonces aún atendía por Pei Ling, que según nos explicaron significa algo así como «niña de Jade», empezamos a llamarla Piolín. Tenía el peso de un pájaro. Llevaba puesto un pijama muy viejo, casi rosa, casi azul y casi nada. Y debajo, unos leotardos rotos. Y, a pesar del calor, unos patucos medio deshechos y una gruesa chaqueta. Lo que se dice el fondo de su armario.
Cuando nos la apretamos contra el pecho, aquella niña destinada a ser nuestra, pero todavía muy suya, se limitó a mirarnos fijamente, como esculpiendo en sus pupilas una larga pregunta, y a explorar con sus dedos nuestros trémulos labios. Creo que le atraían nuestros dientes, o quizás nuestras voces -impostadas para darle una aguda, musical bienvenida-, o quizás nuestras derretidas, claudicantes sonrisas. Estaba muy cansada por el viaje, y también -supe luego- por la fiebre, pero ya muy feliz y hasta ofendida. Quizás nos reprochara un año de soledad. Un año vivido peligrosamente. Un año sin un amor que la tapara. Ni el osito, ni el payaso de trapo, ni ninguno de los muchos objetos que le ofrecimos, consiguieron distraerla de su mudo, sereno, lacerante escrutinio.
¡Cómo explicarles cómo nos miraba! O cómo gorjeaba cuando le dimos el primer biberón. Cómo sonreía cuando le cambiamos el pañal y separamos, con un cuidado casi quirúrgico, su piel, tan fresca, de toda aquella ropa moribunda. O cómo disfrutaba cuando la sumergimos en un baño de agua tibia por el que navegaban tres solemnes patitos. No tardamos en descifrar su lenguaje monosilábico: el «ta» de su entusiasmo y el «na» de su disgusto. O cómo se reconcilió con el mundo cuando la acostamos en una cuna irrepetible, única como su valiente latido, indestructible como su fuerza admirable, risueña y celestial como su cara.
Mi hija, allá en su China de origen, dormía como un junco y se despertaba como un tigre, emitiendo un rugido de hambre. El «berrido ultrasónico», lo llamábamos. Después hubo ese vuelo interminable, los purés, los jarabes, los chupetes, análisis, pediatras, vitaminas, visitas, más juguetes, noches blancas, nerviosismos al borde del infarto... Nada que ustedes, claro, desconozcan. Pero a quien piense que adoptar un hijo es un modo distinto de ser padres, no le voy a decir que se equivoca. Es mucho más que todo lo soñado: un parto donde empujas con el alma. Yo, que tanto temí cegar mis genes, o alzar un simulacro de familia, o darme un asidero vulnerable, o robarle una fresa al paraíso, o caerme del nido de las águilas, sólo lamento haber tardado tanto en librarme de miedos y soberbias, y en dejar que la vida me trajese un ángel «made in China» de regalo.

lunes, 7 de julio de 2008

Asignaciones

¡Y ya llegaron este mes! ¡Se han asignado a todos los expedientes registrados en China desde el 23 de enero de 2006 hasta el 25 de enero de 2006!

Muchísimas felicidades a todos los asignados y muchísima paciencia a todos aquellos que esperan.

domingo, 6 de julio de 2008

Reportaje sobre adopción

Hace unos días, Canal Sur 2 emitió un reportaje sobre la adopción internacional. En él se puede ver como una familia con una niña biológica espera un hijo nacido en China, una madre monoparental con dos hijos nacidos en China y Etiopía y una familia con dos hijos biológicos y dos nacidos en China, el último de ellos adoptado por Pasaje Verde. Y, además, empieza con la lectura del primer libro que me regalaron para mi peque. Emocionante.

Un precioso y conmovedor vídeo que muestra la adopción por dentro. Pulsa sobre la foto para ver el reportaje.

viernes, 4 de julio de 2008

Frases

A quien sabe esperar, el tiempo le abre las puertas

Preciosa frase, ¿verdad?

jueves, 3 de julio de 2008

He llamado a MTAS

He llamado a MTAS. Me había propuesto llamar mañana... ¡pero no he podido resistirme! Soy lo peor... lo sé... pero es que ¡quiero saber algo yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Me han cogido el teléfono a la primera. Y me han dicho que el expediente está revisado y listo. Sale para China mañana día 4 o el lunes día 7. Me ha pedido que vuelva a llamar el martes y me dará el día exacto. ¡Quiero que sea martes!

Así que tengo cruzados los dedos, los pies, las manos... ¡y los ojos! Para que salga mañana.

martes, 1 de julio de 2008

Preguntas

Hoy no dejo de pensar dónde estará en estos momentos mi expediente, ese tesorillo que en estos momentos duerme en una mesa, quizás en un avión, quizás en algunas manos que no son las mías. Sé que en estos días pasará de manos a manos, volará en breve muy lejos, su primer viaje, su primer avión.
Hoy no dejo de preguntarme cuándo volará, cuándo pisará de nuevo tierra firme. Cuándo, por fin, tendremos esa fecha de Registro.