Hoy, 6 años y 8 meses después de que nuestra solicitud de adopción llegara a China hemos hablado en varias ocasiones de la adopción de niños mayores. Lo intentamos... pero tampoco pudo ser tramitarlo sin ECAI.
Hoy recuerdo esa conversación con la Consellería de Bienestar Social en la que me dijeron que no era sensato adoptar un niño mayor cuando yo era tan joven. Recuerdo que les dije que, al final, cuando mi hij@ llegara a casa, sería demasiado mayor para un niño joven. Curiosidades de la vida.
Así que acabo de volver a ver este corto... en homenaje a esos pequeños mayores.
6 años y 8 meses menos. ¿Llegaremos a ti algún día?
Hace unas semanas una uruguaya desde Suecia me escribía preguntándome por qué no desenredaba el hilo de la cabecera de mi blog. Es la segunda vez que alguien me relaciona el título de mi blog o los dibujos en él con la dificultad de que esta adopción llegue a su término.
Y sólo en honor a ellas, porque han dedicado un tiempo a escribirme y a hacerme alguna recomendación, he decidido cambiar la cabecera del blog. Se acabó el hilo enredado y ahora lo mostraremos desenredado. Una nueva etapa de desenredo comienza.
Es curioso, porque seguir esperando ha llevado también a que me hayan solicitado un escrito para incluir en un libro especializado sobre adopción. Y hace apenas unos días lo terminé y debo reconocer que me ha sorprendido mi evolución como persona y también como eterna madre a la espera. Creo que la evolución ha sido muy sana y que el dolor quedó ya muy atrás. Creo que cuando superas más espera de la que puedes soportar tu cuerpo y tu mente hacen un giro en el que dejas de esperar. No recuerdas el día de tu fecha de registro (que por cierto hace 4 días cumplimos 7 años desde la solicitud), ya no sabes por qué fecha van las asignaciones y te apartas de la lectura formativa sobre paternidad en la que llevaba sumergida años. Lo único a lo que no he renunciado es en ayudar a todas esas familias que me siguen escribiendo con sus inquietudes y miedos y a los que ofrezco todo mi apoyo y con los que comparto todo el conocimiento adquirido durante años.
Sea como fuere, ocurra lo que ocurra o haya lo que haya al final del hilo... me siento orgullosa de llegar hasta donde he llegado. Sea cual sea en el punto del hilo en el que nos encontremos... de momento en la cabecera del blog lo dejamos ya desenredado.
Gracias a aquellos que dedicasteis una parte de vuestro tiempo a pensar en cómo ayudarme a acercar un hilo cuyo destino decidió enredarse de una forma increíble pero que, en estos momentos, agradezco que así haya sido. La vida cambia, la vida evoluciona... y la forma de concebir tu familia también.
¿Qué ocurre cuando un niño está privado de interacción? ¿Qué ocurre cuando un niño no puede comunicarse? Os recomiendo ver el vídeo que, aunque no habléis inglés... a partir del segundo 30 la imagen lo dice todo.
Se trata de un experimiento del Dr Edward Tronick y en él podemos observar cómo el bebé pierde el control cuando se enfrenta a la negligencia. Con este experimento se intentaba demostrar lo importante que es el juego para el desarrollo de los más pequeños.
El otro día tuvimos la oportunidad de ver la película Marsella y debo reconocer que nos encantó a pesar de un par de detalles que no me gustaron relacionados con un momento de reproches que a mi entender, sobran. Es una película trabajada con una grandísima sensibilidad, un buen hacer y un montón de sentimientos encontrados.
Nuestro mensaje al terminar, ambos con lágrimas en los ojos, fue el mismo: es imposible ponerse en la piel de la niña, la madre de acogida o la madre biológica sin sufrir. Tres historias relacionadas cargadas de emociones, sentimientos y heridas. El miedo, la rabia, el dolor, el reproche, el amor, la incapacidad, el desconocimiento, la búsqueda de orígenes, la lealtad, la reflexión, la duda...
Una película a mi entender muy recomendable para incluir en la filmoteca adoptante.
Esta mañana, sin saber que el destino te preparaba un eterno descanso, te nombré. Los largos tiempos de espera, tu edad que seguía avanzando sin detenerte y la edad de tu hija te tenían preocupada.
Hacía tiempo que no nos veíamos pero siempre nos hemos sentido un cariño muy especial; imagino que fundar Adopta2 y estar al pie del cañón en tiempos difíciles hizo que nos entendiéramos muy bien. Muchos eventos a las espaldas, muchas asambleas en las que tres o cuatro personas decidíamos los siguientes pasos. Y allí estabas siempre tú con tu marido y tu pequeña esperando en la puerta. Tú, tu saber estar, tu saber decir, tu saber vestir siempre tan adecuada y esa sonrisa de labios rojos que hacía fácil lo que parecía difícil.
Hoy, a miles de kilómetros de distancia, he sabido que el destino te ha arrancado la vida de un plumazo. Así, de repente, sin explicaciones Hoy te han arrancado una vida llena de sueños y esperanzas... Una preciosa vida en familia.
Siento rabia, siento impotencia, siento ira, dolor, mucho dolor... Y lágrimas. Me duele terriblemente no estar allí para despedirte, para acompañar a todos aquellos que hoy te dan ese último adiós.
Injusticia. Soledad. Miedo. Dolor. Es injusto por ti, querida amiga, por tu marido, por tu hija, quien vivirá terriblemente un segundo abandono que hará una terrible mordedura en su alma para siempre, y por todos aquellos que te queremos y hoy te lloramos.
Estos días estoy recibiendo varios
mails en los que me preguntáis cómo se lleva esperar tantos años con la incertidumbre
de no saber si realmente la adopción llegará a culminarse. En ocasiones no es
fácil. A veces la desesperación te invade y te recuerdas que el reloj biológico
sigue avanzando y que quizás te debes plantear una forma diferente de
maternidad o quizás tengas que renunciar a ella para siempre por cerrarse todos
los caminos, incluso el biológico. Pero parece que el destino es super capricho
y al menos en mi caso ha terminado poniéndome delante un montón de proyectos
nuevos, en absoluto relacionados con la maternidad, que me tienen activa,
ilusionada y muy emocionada durante las horas en las que me mantengo despierta.
A veces también el destino te recuerda que disfrutes de tu descanso, que no hay
nada como ser dos para sentir que tu destino sólo depende de ti, que duermes
cuando quieres, que no hay horarios, ni prisas y que si quieres cocinar cocinas
y sino… pues no lo haces y no pasa nada.
Llevamos unos meses
largos desconectados de la paternidad adoptante en todos sus ámbitos (excepto,
confieso, un libro que estoy leyendo al
respecto pero que espero acabar en breve para dejar paso a otro tipo de
lectura). Hemos retomado las salidas con nuestros amigos los que no tienen
hijos ni desean tenerlos y estamos disfrutando de una forma totalmente
diferente a como lo hacíamos en los últimos tiempos. También hemos retomado las
salidas con amigos de toda la vida para los que no teníamos tiempo que, a pesar
de ser adoptantes, no nos hacen recordar que esperamos. Hemos retomado las
actividades del pasado, la vida del pasado que tanto nos llenaba y que dejamos
un poco de lado al meternos de lleno en el sendero de la adopción que terminó
en convertirse en un camino de desesperanza y desasosiego.
Es cierto que eres
capaz de vivir una maternidad a la espera alejado de toda espera. Pasan los
días y ni siquiera te das cuenta de que esperas. ¡Ayer fue 28 y ni me acordé de
que hacía un mes más que esperamos! Acabo de darme cuenta ahora mismo al mirar
el calendario.
No sé si nos hemos
cansado de esperar, si hemos dejado de esperar o si sencillamente la paternidad
en estos momentos no es una prioridad para nosotros. ¿Será porque teníamos que
vivir este momento por lo que nuestro hilo se enredó tanto? ¿Será porque tenemos
que vivir cosas muy diferentes que nos llenan tanto que no las disfrutaríamos de
otro modo? Cuestión de prioridades. A todos aquellos que esperáis y desesperáis…
os recomiendo cambiar vuestras prioridades. Funciona. Doy fe.
Lo que sí es cierto
es que los días pasan, pasan… y si algún día debe llegar… ya falta menos.
Hoy hace
exactamente 6 años que alguien colocó la fecha 28 de julio de 2008 en un ofrecimiento
de paternidad para un menor de origen chino. Hoy, 6 años después, con la vida
totalmente cambiada en la que ya nada, absolutamente nada, es lo mismo, lo único
que sigue existiendo es la esperanza de que algún día pueda conocerte. Cada 28
de julio es un día especial. Es el día en el que elaboramos el cartel, la pancarta,
el cuadro indicando los años que llevamos esperando. Vamos envejeciendo. Tu
prima va creciendo. Algún día esas fotos
ocuparán el apartado Esperándote en tu álbum de fotos aunque quizás arderán en
una hoguera en la noche de San Juan. Celebramos una fecha sin saber si es la
fecha real. Así son las cosas cuando adoptas… muy pocas veces tienes certeza de
las cosas. Desde hace muchos años es un sueño que vive dentro y que te recorre
las entrañas cada día 28 pero que cuando coincide con el mes de julio, te lo
recorre un poquito más.
Hoy hace 6 años
que el expediente está en China. 6 años y 8 meses desde la solicitud que tenía
que coincidir con mi 30 cumpleaños. Muchos años antes imaginándote, formándome
para tu llegada. He soñado numerosas veces contigo y es que esta espera
indeterminada te regala tiempo para muchas cosas. Te he imaginado con mil caras
y tamaños diferentes pero siempre hay un momento que se repite; tumbados en la
cama y vencidos por el sueño, me despierto con unos ojos de media luna en mi
cara. Puedo sentir tu respiración. No quiero volver a dormirme por si
desapareces una vez más como tantas y tantas veces ha ocurrido al despertarme.
Abro los ojos te hago cosquillas con mis
pestañas. Te mueves. Te toco. Me entran unas tremendas ganas de llorar. Y hasta
hoy… me he despertado con el alma encogida y las lágrimas en las mejillas.
También se repite
el momento en que estoy a punto de llegar a ti. El cuerpo se me descompone, las
lágrimas afloran, apenas puedo tenerme en pie, siento que me voy a desmayar. Emociones
demasiado intensas, demasiado esperadas, demasiado soñadas como para que ardan
una noche de San Juan.
Siempre pensé que
tendría 38 años cuando llegaras. Si es así, todavía nos faltan dos esperándote.
La realidad marca que serán muchos más… casi tantos que ya no sé si
recordaremos que esperamos. Nos hacemos mayores, más cómodos… y nos planteamos
otras formas diferentes de paternidad.
Siempre pensé que
tendrías alrededor de 15 o 18 meses. Siempre pensé que serías un niño y no una
niña, aún cuando hace 6 años sólo asignaban prácticamente niñas. Siempre pensé
que me asignarían en enero, cerca de mi cumpleaños, porque es el mes en el que
siempre viajamos evitando China. No hemos querido ir reservando ese momento
para el día en que nos encontremos aunque sin duda viajaríamos acompañando a la
familia del corazón en su aventura aunque por el momento nadie nos ha pedido
que les acompañemos. Nuestro viaje, sin embargo, será diferente; no faltarán
aquellos que nos quieran acompañar y ya los hay con la hucha en marcha por si
llega el momento. Si no llega, invertiremos las huchas en mojitos para disfrutarlos
en la noche de San Juan mientras arden las fotos de la espera.
Pero el destino
es así de caprichoso y, como dijo M una vez que visitó mi blog… ¿sabías cuando
pusiste el título a tu blog que tu hilo se enredaría tanto? ¿Sería una
premonición? Sea como fuere… tienen que resolverse tantas cosas tan difíciles
antes de llegar a ti que de momento sólo puedo vivir el momento cuando me
pierdo entre los brazos de Morfeo.
Y no tengo
ninguna mejor forma de celebrar este día en el blog que recordando un vídeo que
me pellizca por dentro. Y es que, aunque todavía no hayas nacido, ya hay quien te espera para enseñarte a
bailar descalz@ bajo la lluvia.
6 años menos que esperar y mucho hilo todavía que desenredar.