martes, 28 de julio de 2015

7 añitos esperando

Hacía tanto tiempo que no entraba en el blog que y ani me acordaba cómo era. Hoy estamos de celebración. Hoy hace 7 años que alguien puso la fecha 28 de julio de 2008 en nuestro expediente. Y son tantas las cosas que han cambiado desde entonces que casi no puedo ni recordar cómo eran cuando todo aquello empezó. Soy capaz de recordar el momento, 8 meses atrás, en el que presentábamos el expediente. Soy capaz de recordar el día y el momento en que supe supuestamente el 28 de julio era la fecha. ¿Os imagináis que no lo sea? También es posible puesto que no hay nada que lo acredite.

Nunca imaginé el tiempo que esperaríamos. Por aquel entonces, sin duda, no era tanto. Tampoco imaginé que mi vida cambiaría tanto en estos 7 años. No sólo mi vida ha cambiado, también mis sueños, mis ilusiones, mis pasiones, mi forma de priorizar, mis aficiones... 

Sea como fuere, hoy es un día para celebrar. Lo celebraremos aún con la incertidumbre de qué es lo que ocurrirá. Siempre pensé que el día que cumpliera mis 38 años sería madre. Ahora, sin embargo, a 6 meses vista, veo que fui muy objetiva e ilusa.

No tengo ni la menor idea de por dónde van las asignaciones. Hace más de un año que no las sigo. No tengo ni idea de si algún día veremos el fin de este hilo o si permanecerá enredado para siempre. Debo reconocer que, aunque el cambio más grande experimentado en estos años es que el núcleo familiar ya no es el mismo, lo que más me gusta es que he dejado de esperar, he dejado de vivir en la adopción en el día a día (y en el mes a mes), he dejado de leer sobre paternidad, sobre adopción, sobre esperas... y esto es un auténtico placer. Sencillamente dejarse llevar sin incertidumbre, sin miedo por el qué ocurrirá y sin esperar no tiene palabras. 

Dicen que todo para por algo... así que seguiremos celebrando. Hoy... 7 años menos para desenredar el hilo rojo.

sábado, 28 de marzo de 2015

6 años y 8 meses

Hoy, 6 años y 8 meses después de que nuestra solicitud de adopción llegara a China hemos hablado en varias ocasiones de la adopción de niños mayores. Lo intentamos... pero tampoco pudo ser tramitarlo sin ECAI. 
Hoy recuerdo esa conversación con la Consellería de Bienestar Social en la que me dijeron que no era sensato adoptar un niño mayor cuando yo era tan joven. Recuerdo que les dije que, al final, cuando mi hij@ llegara a casa, sería demasiado mayor para un niño joven. Curiosidades de la vida. 
Así que acabo de volver a ver este corto... en homenaje a esos pequeños mayores. 


6 años y 8 meses menos. ¿Llegaremos a ti algún día?

domingo, 30 de noviembre de 2014

Desenredado el hilo rojo



Hace unas semanas una uruguaya desde Suecia me escribía preguntándome por qué no desenredaba el hilo de la cabecera de mi blog. Es la segunda vez que alguien me relaciona el título de mi blog o los dibujos en él con la dificultad de que esta adopción llegue a su término.

Y sólo en honor a ellas, porque han dedicado un tiempo a escribirme y a hacerme alguna recomendación, he decidido cambiar la cabecera del blog. Se acabó el hilo enredado y ahora lo mostraremos desenredado.  Una nueva etapa de desenredo comienza. 

Es curioso, porque seguir esperando ha llevado también a que me hayan solicitado un escrito para incluir en un libro especializado sobre adopción. Y hace apenas unos días lo terminé y debo reconocer que me ha sorprendido mi evolución como persona y también como eterna madre a la espera. Creo que la evolución ha sido muy sana y que el dolor quedó ya muy atrás. Creo que cuando superas más espera de la que puedes soportar tu cuerpo y tu mente hacen un giro en el que dejas de esperar. No recuerdas el día de tu fecha de registro (que por cierto hace 4 días cumplimos 7 años desde la solicitud), ya no sabes por qué fecha van las asignaciones y te apartas de la lectura formativa sobre paternidad en la que llevaba sumergida años. Lo único a lo que no he renunciado es en ayudar a todas esas familias que me siguen escribiendo con sus inquietudes y miedos y a los que ofrezco todo mi apoyo y con los que comparto todo el conocimiento adquirido durante años. 

Sea como fuere, ocurra lo que ocurra o haya lo que haya al final del hilo... me siento orgullosa de llegar hasta donde he llegado. Sea cual sea en el punto del hilo en el que nos encontremos... de momento en la cabecera del blog lo dejamos ya desenredado. 

Gracias a aquellos que dedicasteis una parte de vuestro tiempo a pensar en cómo ayudarme a acercar un hilo cuyo destino decidió enredarse de una forma increíble pero que, en estos momentos, agradezco que así haya sido. La vida cambia, la vida evoluciona... y la forma de concebir tu familia también. 


martes, 18 de noviembre de 2014

Cara inexpresiva

¿Qué ocurre cuando un niño está privado de interacción? ¿Qué ocurre cuando un niño no puede comunicarse? Os recomiendo ver el vídeo que, aunque no habléis inglés... a partir del segundo 30 la imagen lo dice todo.

Se trata de un experimiento del Dr Edward Tronick y en él podemos observar cómo el bebé pierde el control cuando se enfrenta a la negligencia. Con este experimento se intentaba demostrar lo importante que es el juego para el desarrollo de los más pequeños. 


sábado, 15 de noviembre de 2014

Marsella - la película

El otro día tuvimos la oportunidad de ver la película Marsella y debo reconocer que nos encantó a pesar de un par de detalles que no me gustaron relacionados con un momento de reproches que a mi entender, sobran. Es una película trabajada con una grandísima sensibilidad, un buen hacer y un montón de sentimientos encontrados. 
Nuestro mensaje al terminar, ambos con lágrimas en los ojos, fue el mismo: es imposible ponerse en la piel de la niña, la madre de acogida o la madre biológica sin sufrir. Tres historias relacionadas cargadas de emociones, sentimientos y heridas. El miedo, la rabia, el dolor, el reproche, el amor, la incapacidad, el desconocimiento, la búsqueda de orígenes, la lealtad, la reflexión, la duda... 
Una película a mi entender muy recomendable para incluir en la filmoteca adoptante. 


viernes, 17 de octubre de 2014

No somos nadie

Esta mañana, sin saber que el destino te preparaba un eterno descanso, te nombré. Los largos tiempos de espera, tu edad que seguía avanzando sin detenerte y la edad de tu hija te tenían preocupada. 
Hacía tiempo que no nos veíamos pero siempre nos hemos sentido un cariño muy especial; imagino que fundar Adopta2 y estar al pie del cañón en tiempos difíciles hizo que nos entendiéramos muy bien. Muchos eventos a las espaldas, muchas asambleas en las que tres o cuatro personas decidíamos los siguientes pasos. Y allí estabas siempre tú con tu marido y tu pequeña esperando en la puerta. Tú, tu saber estar, tu saber decir, tu saber vestir siempre tan adecuada y esa sonrisa de labios rojos que hacía fácil lo que parecía difícil.
Hoy, a miles de kilómetros de distancia, he sabido que el destino te ha arrancado la vida de un plumazo. Así, de repente, sin explicaciones  Hoy te han arrancado una vida llena de sueños y esperanzas... Una preciosa vida en familia. 
Siento rabia, siento impotencia, siento ira, dolor, mucho dolor... Y lágrimas. Me duele terriblemente no estar allí para despedirte, para acompañar a todos aquellos que hoy te dan ese último adiós. 
Injusticia. Soledad. Miedo. Dolor. Es injusto por ti, querida amiga, por tu marido, por tu hija, quien vivirá terriblemente un segundo abandono que hará una terrible mordedura en su alma para siempre, y por todos aquellos que te queremos y hoy te lloramos. 
Querida amiga, buen viaje. Descansa en paz.

viernes, 29 de agosto de 2014

La espera sin espera

Estos días estoy recibiendo varios mails en los que me preguntáis cómo se lleva esperar tantos años con la incertidumbre de no saber si realmente la adopción llegará a culminarse. En ocasiones no es fácil. A veces la desesperación te invade y te recuerdas que el reloj biológico sigue avanzando y que quizás te debes plantear una forma diferente de maternidad o quizás tengas que renunciar a ella para siempre por cerrarse todos los caminos, incluso el biológico. Pero parece que el destino es super capricho y al menos en mi caso ha terminado poniéndome delante un montón de proyectos nuevos, en absoluto relacionados con la maternidad, que me tienen activa, ilusionada y muy emocionada durante las horas en las que me mantengo despierta. A veces también el destino te recuerda que disfrutes de tu descanso, que no hay nada como ser dos para sentir que tu destino sólo depende de ti, que duermes cuando quieres, que no hay horarios, ni prisas y que si quieres cocinar cocinas y sino… pues no lo haces y no pasa nada.

Llevamos unos meses largos desconectados de la paternidad adoptante en todos sus ámbitos (excepto, confieso,  un libro que estoy leyendo al respecto pero que espero acabar en breve para dejar paso a otro tipo de lectura). Hemos retomado las salidas con nuestros amigos los que no tienen hijos ni desean tenerlos y estamos disfrutando de una forma totalmente diferente a como lo hacíamos en los últimos tiempos. También hemos retomado las salidas con amigos de toda la vida para los que no teníamos tiempo que, a pesar de ser adoptantes, no nos hacen recordar que esperamos. Hemos retomado las actividades del pasado, la vida del pasado que tanto nos llenaba y que dejamos un poco de lado al meternos de lleno en el sendero de la adopción que terminó en convertirse en un camino de desesperanza y desasosiego.

Es cierto que eres capaz de vivir una maternidad a la espera alejado de toda espera. Pasan los días y ni siquiera te das cuenta de que esperas. ¡Ayer fue 28 y ni me acordé de que hacía un mes más que esperamos! Acabo de darme cuenta ahora mismo al mirar el calendario.

No sé si nos hemos cansado de esperar, si hemos dejado de esperar o si sencillamente la paternidad en estos momentos no es una prioridad para nosotros. ¿Será porque teníamos que vivir este momento por lo que nuestro hilo se enredó tanto? ¿Será porque tenemos que vivir cosas muy diferentes que nos llenan tanto que no las disfrutaríamos de otro modo? Cuestión de prioridades. A todos aquellos que esperáis y desesperáis… os recomiendo cambiar vuestras prioridades. Funciona. Doy fe.

Lo que sí es cierto es que los días pasan, pasan… y si algún día debe llegar… ya falta menos.