Estas pildoritas no son más que un remedio UNIVERSAL contra cualquier mal que te afecte. Cualquier síntoma que tengas, cualquier sensación extraña, cualquier ocasión o momento en el que te sientas mal... tiene una solución sencilla: sólo tienes que tomarte una "pildorita de la felicidad".
Así que ayer y de forma casera me puse manos a la obra. Compré un montón de botes de cristal, un montón de chuches, les puse una pegatina, una composición, una posología... Y voilà. Esta mañana algunos compañeros se han encontrado con la sorpresa encima de la mesa. Sus caras han merecido la pena tanta manualidad. Y es que... ¿a quién le amarga un dulce?
Hoy me he convertido, aunque sea por un instante... en la doctora felicidad. Y me ha encantado.
7 comentarios:
Doctora felicidad, preciosa iniciativa. Hace algún tiempo me regalaron un potecito de estos... PARA LA PACIENCIA, jejeje
Besotes
Me encanta la idea! Me la apunto!
Eres un sol, ya me gustaria a mi tener compis de trabajo que me dieran pildoritas de felicidad!!!
Un bessazo doctora felicidad!!!
guau señora doctora felicidad!!!!! es la medicina más rica q he visto en mi vida. Me apunto la "receta".
mil besos felices.
María
me ha encantado la idea!!!!!!! eres única!!!!!!!!!!!!!
Besotes, Ester
Me ha encantado¡¡¡¡¡
Silvia, eres la bomba!!!! Me ha chiflado!!! Al igual que Sandra, yo también te quiero de compi!!!
Y la idea del regalo de Montse, está genial también!!!
Un besazo, guapa!!!!
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