viernes, 28 de marzo de 2014

5 años y 8 meses

Hoy hace 5 años y 8 meses desde que un funcionario puso un sello con la fecha en nuestro expediente. A veces miro atrás y sonrío porque al fin y al cabo, incluso creo que celebramos una fecha que quizás ni siquiera es la de registro. 

Hace muchos años llamé al Ministerio tras entregar el expediente para preguntar si había salido por valija diplomática a China. Nunca te confirman que tu expediente va dentro de esa valija pero tú consideras que así es porque calculas que deben haberlo metido puesto que es la siguiente valija tras la entrega. Hoy sonrío y pienso que quizás llevo 5 años y 8 meses de mi vida celebrando una fecha que quizás ni siquiera sea la nuestra.

Ayer llegó un nuevo aviso certificado de correos que viene de Consellería. Tengo que ir a recoger la carta y me pregunto si de nuevo no serán malas noticias desde allí. Sería la tercera vez que quieren cerrarnos el expediente. 

No quiero pasar un mal fin de semana así que esperaré al lunes para recogerla... Así, con los días muy ocupados no hay tiempo para el dolor del corazón. 

Hoy quedan 5 años y 8 meses menos para saber si algún día te conoceremos. 

sábado, 15 de febrero de 2014

Casualidad o destino

Tenemos un amigo de la familia del corazón que siempre nos recuerda que nada pasa por casualidad.  Y es que a veces no sé si es el destino caprichoso o la casualidad.
Hemos estado 19 meses esperando hacer la formación,  23 meses hasta el ofrecimiento y únicamente unos días antes de hacernos el ofrecimiento se me presenta una oferta de trabajo que, sin buscarla, nos plantea mover nuestra residencia a otro país.
Sería totalmente insensato aceptar una asignación antes de resolver la situación laboral.
El perfil del ofrecimiento nos encaja. No nos habíamos planteado nunca un acogimiento permanente para empezar en este mundo pero tampoco lo descartamos.
Así que... casualidad o destino... resolveremos antes la decisión laboral que, si nos permite  seguir residiendo en España,  aceptaremos sin duda.
Al tratarse de un acogimiento con régimen de visitas no podríamos trasladarnos al extranjero.
Nunca jamás pensé que nuestro hilo estuviera tan tan tan enredado. ¿Casualidad o destino?

sábado, 8 de febrero de 2014

12 llamadas

Estas tres últimas semanas estan siendo realmente duras laboralmente. Me dejan exhausta y agotada al final del día.  Están siendo momentos en los que tenemos que tomar algunas decisiones que condicionarán mucho nuestras vidas; momentos de reflexión y de hacer cuentas.

En la última semana hemos recibido 12 llamadas que no hemos podido atender por encontrarnos en reuniones varias que acabo de saber que son de Conselleria. Llevan desde el viernes pasado intentando hacernos una propuesta de acogimiento pero ¡no les cogemos el teléfono!  Acaba de confirmármelo el psicólogo que nos hizo las entrevistas.

Y es que este hilo rojo es muy caprichoso. El pasado jueves, temiendo que fueran ellos, me llevé mi móvil particular detrás inclusive en las reuniones de trabajo y ha resultado que el jueves fue el único día que no llamaron al encontrarse ellos reunidos.

Sea como fuere el lunes debo encontrar un hueco en la agenda para poder devolver la llamada. ¿Qué será será? ¿Que otra sorpresa nos depara estos días?

Caprichoso destino.

martes, 31 de diciembre de 2013

Un sueño

Me desperté llorando de madrugada. Tenía el corazón encogido pero emocionado. Eran las 3 de la mañana de la última noche completa de 2013. Estaba cerca de la estación del tren rodeada de muchísima gente. Allí, delante de todos nosotros, estaban todos los niños que iban a ser asignados. No sabía qué me deparaba este hilo rojo caprichoso que se enreda y se enreda cada día más. Yo me mordía las uñas porque parecía una especie de selección de padres. Presentaban a cada niño y nombraban el nombre de la familia que debía hacerse cargo de él. 

Presentaron un niño con rasgos orientales que tenía 2 años. Llevaba una camiseta amarilla y unos pantalones azules. El pelo era corto y denso. Tenía un balón negro y blanco en las manos. Unos preciosos ojos negros almendrados y unos labios finitos y resecos. El niño permanecía inmóvil mientras lo presentaban. Nada más terminar con él pronunciaron mi nombre. No, no me desmayé... pero empecé a llorar y me temblaban las manos. Me acerqué a por aquella hermosa criatura y las manos me temblaban. Estaba sola. Mi marido estaba trabajando y además ajeno a la situación que yo estaba viviendo. 

Temblorosa cogí la mano del pequeño y empezamos a alejarnos de la multitud. Ni su padre, ni la familia ni ninguno de nuestros amigos sabían que yo estaba viviendo ese momento. El niño me miraba, me enseñó su balón y salió corriendo a jugar con otros niños. Yo le seguía el paso y caminaba a su lado sin dejar de llorar emocionada. Mil momentos se me pasaban por la cabeza. Tenía que avisar a su padre... ¡que iba a llegar a casa siendo uno más!

Cogí el móvil sin perder de vista al pequeñajo. No era capaz de marcar ningún número. No era capaz ni siquiera de sostener el teléfono con las manos. Iba a llamar a su padre y... ¿a quién llamaría justo después? Repasé la lista de todas aquella personas que en ese momento entenderían cómo me sentía. ¿Alguien me cogería el teléfono? Estaba nerviosa... muy nerviosa... y no podía dejar de llorar. 

Y justo en ese momento y con esas sensaciones y emociones me desperté. Era tan real que me sentía extraña. Un peque en casa... un peque en casa... ¿Ahora?

Ha sido un emocionante y precioso sueño para dar por finalizado este 2013. Mis mejores deseos para este 2014 a todos vosotros. 

sábado, 9 de noviembre de 2013

Señales

Creo en las señales. Es curioso porque antes nunca me fijaba en ellas pero ahora estoy muy alerta a todo lo que encuentro a mi alrededor. Decidí dar un giro a mi vida y ya estoy disfrutando de los primeros resultados. Algún día hablaré sobre ello. 

18 meses después de ofrecernos como familia educadora hemos empezado los cursos. Muy pero que muy interesantes. En el camino del acogimiento hemos encontrado a personas muy muy afines a nosotros y la verdad es que estamos entusiasmados con todo lo que estamos aprendiendo y descubriendo. Es curioso porque, además... llega quizás en el peor momento, en el momento en que carecemos de menos tiempo, en el momento en que asumimos nuevos retos profesionales que nos dejan menos tiempo libre. Pero el destino es así de caprichoso.

He decidido abrir un nuevo blog en el que iré contando nuestras peripecias en este camino que seguro que van a ser muy interesantes. No quiero mezclar ambos caminos porque aunque al final converjan, de momento son paralelos. 

Sentarse en un a sala a hablar de acogimiento y que la fecha en que tu relación comenzó esté colgada por las paredes, me parece una señal. Una INCREÍBLE y LLAMATIVA señal ¿Habremos encontrado el camino para continuar creciendo en nuestra increíble y original historia?

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Adopción y Adolescencia. Claves para comprender, prevenir y actuar ante conductas de riesgo


El próximo sábado día 9 de noviembre de 16 a 20 horas, Adopta2 organiza una interesantísima charla de la mano de un gran profesional como es Javier Múgica sobre uno de los temas que más nos interesan a los adoptantes: Adopción y Adolescencia. Claves para comprender, prevenir y actuar ante conductas de riesgo.

Paralelamemente se organiza un taller para niños de 9 a 14 años  de la mano de Flavia Guardiola. El aforo está prácticamente lleno. 

Si estás interesado escribe a info@adopta2.es y confirma tu inscripción.


viernes, 20 de septiembre de 2013

Luna llena

Hoy, noche de luna llena, repaso todas las piedras que he ido encontrando en mi camino; mi situación personal ha cambiado con respecto a la solicitud inicial de adopción internacional, los requisitos de los países se han endurecido, al intentar abrir dos países más uno cerró por guerra y el otro por irregularidades, al intentar adoptar un niño mayor (ojo, que mayor es de "más de 5 años") la administración dice que no me dan el certificado de idoneidad por ser muy joven... 

Y pasa el tiempo... y cuando me toque asignación, si algún día llega, seré demasiado vieja para un niño de los que ahora tengo que esperar. Y será entonces cuando pueda optar a un niño más mayor... ¿o no?

Dicen que cuando llegas al final entiendes por qué debiste esperar tanto. Yo, sin embargo, creo que la espera nos hará cambiar el rumbo. 

Hoy es luna llena. A miles de kilómetros de casa enciendo mi vela.